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Terra
La Coctelera

contrapunto

la otra cara de las cosas

1 Agosto 2010

Savater vuelve al ataque.

 

Fernando Savater en El País, 290710.
 
Por supuesto, no es el caso presentar argumentos a favor o en contra de mantener las corridas de toros, como suele decirse: quienes tienen que justificar la insólita medida son los que han decidido prohibirlas parlamentariamente. Hay gente a la que le gustan los toros y otros muchos que no han pisado una plaza en su vida o que sienten repugnancia por la fiesta: es la diversidad de los hijos de Dios. Pero que un Parlamento prohíba una costumbre arraigada, una industria, una forma de vida popular... es algo que necesita una argumentación muy concluyente. La que hemos oído hasta la fecha dista mucho de serlo.

(Argumentar siempre es el caso. Argumentar es ejercitar la dialéctica: plantear la tesis y la antítesis, y obtener la síntesis. Eso lo sabe cualquier filósofo que se precie y que ame antes la razón que "su" razón. La síntesis podría haber sido aprobar simplemente una corrida de toros sin hierros lacerantes de ningún tipo, sin sangre, sin manipulaciones previas del toro destinadas a derrengar al animal. Pero el eje de la decisión en este caso es el bienestar del toro, que es el que verdaderamente interesa. 

Que a uno le guste o disguste algo es argumento insuficiente. Cuando nos oponemos al aborto, y todos nos oponemos, sólo que diferimos en los plazos, no discutimos nuestros gustos, sino el bienestar de un tercero nonato, el cual es considerado por el derecho digno de protección. 

Savater cuando invoca la  libertad, en realidad niega el derecho del  tercero-víctima, que en este caso es el toro. A Savater el toro, y el caballo, y el torero cogido y esos niños a los que se está educando muy mal,  no le preocupan demasiado. 

Manolete dijo: "Esta gente lo que quiere es verme camino de la enfermería". Esta gente sí... 

¿Legitimidad del parlamento catalán  para prohibir las corridas? La misma que la del parlamento canario, o la del parlamento británico para prohibir la caza del zorro. 

¿Argumentación insuficiente? Siempre lo será, en cuanto que un argumento tan concluyente como el del dolor del toro se ignora interesadamente, supliéndolo con  palabras con contenidos tan relativos como costumbre o forma de vida. 

Suma la palabra "industria". No le recuerdo tanta pasión cuando se realizó la reconversión industrial en España. 

¿La diversidad de los hijos de Dios". Sí, incluso llevada a sus extremos en las guerras de religión. Seguramente los toros también son hijos de Dios... ¿Esto qué es, la versión beata del filósofo, dispuesto a reunir peras y manzanas con tal de sumar?)
 
¿Son las corridas una forma de maltrato animal? A los animales domésticos se les maltrata cuando no se les trata de manera acorde con el fin para el que fueron criados. No es maltrato obtener huevos de las gallinas, jamones del cerdo, velocidad del caballo o bravura del toro. Todos esos animales y tantos otros no son fruto de la mera evolución sino del designio humano (precisamente estudiar la cría de animales domésticos inspiró a Darwin El origen de las especies). Lo que en la naturaleza es resultado de tanteos azarosos combinados con circunstancias ambientales, en los animales que viven en simbiosis con el hombre es logro de un proyecto más o menos definido. Tratar bien a un toro de lidia consiste precisamente en lidiarlo.
 

¿Y para qué fueron creados los animales domésticos? se pregunta Savater. Si hubiera un mínimo de ética y de "tauroética"  la primera pregunta que nos haríamos, sería si querríamos para nosotros el destino que les damos a los animales. Ha hablado de los hijos de Dios. Pues ese Dios, o Jesucristo, prescribía no querer para los demás lo que no se quiere para uno mismo (excluidos los gustos masoquistas, claro). 

Es maltrato de gallinas, cerdos, zorros (ya prohibido en Inglaterra), ocas, etc. No puede justificar nada. Sería como reconocer que nosotros también torturamos, pero menos. Nunca un crimen ha justificado otros crímenes. Si para una cosa así, se dicen estas cosas ¿qué no se hará cuando afecte a nuestros intereses más vitales? No me extraña que la guerra sea algo que se acepte por algunos sin demasiado esfuerzo.

Ese argumento sería similar al de invocar los niños del tercer mundo que se mueren de hambre y no se resuelve (pudiéndose con unos miles de millones). Así que ¿con qué derecho estamos reclamando más derechos sociales? Primero arreglemos el problema de esos niños, y después los nuestros.  

Si en su día no se hubiera prohibido el desjarretamiento y las banderillas de fuego, hoy no podríamos estar hablando de todo esto, e ir delineando unos derechos mínimos para los animales. ¿Ataca tambén Savater el desjarretamiento en su tiempo, en virtud de argumentos antiprohibionistas?

¿Qué tradición y gusto vale más, la del desjarretamiento o la del no desjarretamiento dentro de la corrida de toros?

El desjarretamiento y las banderillas de toros eran más atávicas, telúrricas y esencialistas de nuestra "virtudes" ¿Las reinstauramos, para gozo de los espiritualistas de la cosa?

El calor afecta a los sesos, si. Y el colmo es comparar la desgracia de un animal doméstico casero con el destino de un toro torturado en una plaza de toros.   

¿Tratar bien a un toro de lidia consiste en lidiarlo? Los argumentos de este filósofo cada vez son más jesuíticos. ¿Y que derecho natural, salvo el de la fuerza, nos permite delinear ese proyecto que invoca? Según ese argumento será ético hacer gallinas sin patas ni alas, para mayor gloria del hombre y de su filosofía. O de tratar esclavizadamente al esclavo proyectado para ser esclavo, que lo importante es que el proyecto se ajuste a su contenido, no que sea perjudicial para la víctima. Así va el mundo. Filosofías bastante miopes; estos argumentos se pueden convertir en bombas en algunos lugares que él conoce. Darwinismo social puro, que gane el que más bocados tire.

Toda esta trascendencia para negar lo que hasta un niño sabe: que ser traspasado por un estoque es muy cruel y doloroso. 

(Darwin decía: "A los animales que hemos vuelto nuestros esclavos, no nos gusta considerarlos nuestros iguales"). ¿No hay un tono de crítica hacia la crueldad con los animales?


No hace falta insistir en que, comparada con la existencia de muchos animales de nuestras granjas o nuestros laboratorios, la vida de los toros es principesca. Y su muerte luchando en la plaza no desmiente ese privilegio, lo mismo que seguimos considerando en conjunto afortunado a un millonario que tras sesenta o setenta años a cuerpo de rey pasa su último mes padeciendo en la UCI.
 

La UCI tiene una finalidad que complementa los sesenta o setenta años de bienestar del millonario. La corrida de toros contradice la vida principesca del toro. Claro que no le gusta argumentar.

Y este asunto que parece baladí por su endeblez filosófica, puede tener mucha importancia si se profundiza y se ve con ojos humanos. ¿Qué enaltece más al género humano: procurar bienestares principescos a los seres de la creación, o maltratarlos hasta la muerte mientras se vocifera como posesos. 

¿Son inmorales las corridas de toros? Dejemos de lado esa sandez de que el aficionado disfruta con la crueldad y el sufrimiento que ve en la plaza: si lo que quisiera era ver sufrir, le bastaría con pasearse por el matadero municipal. Puede que haya muchos que no encuentren simbolismo ni arte en las corridas, pero no tienen derecho a establecer que nadie sano de espíritu puede verlos allí. La sensibilidad o el gusto estético (esa "estética de la generosidad" de la que hablaba Nietzsche) deben regular nuestra relación compasiva con los animales, pero desde luego no es una cuestión ética ni de derechos humanos (no hay derechos "animales"), pues la moral trata de las relaciones con nuestros semejantes y no con el resto de la naturaleza.

Esa sandez ha sido reconocida por el Tribunal Supremo en un nivel aún mayor, cuando autorizó la comercialización del video con la cogida de Paquirri, en cuanto que reconocía, entre los motivos para asistir a una corrida de toros, el de la expectación ante la posibilidad de tal percance mortal. 

El problema no es solamente para qué va el aficionado a los toros, sino lo que NO ve ese aficionado. Ya que se habla de tradiciones sería bueno que pensáramos en la herencia romanista que tenemos en nuestra cultura, y reflexionáramos qué significaba aquella afición de la plebe por las crueldades en el Coliseo. Recomendable leer el poema "Coliseum" de Evtuchenko .

¿Es relación compasiva hundir unas banderillas en la carne del toro y dejarlas ahí  desgarrando a cada movimiento? ¿Compasiva la puya? ¿Compasivo el estoque? ¿Compasiva esta falta de compasión?

Encontrar simbolismo y arte en los toros. Es decir, una cuestión subjetiva. ¿Y por qué vale más la subjetividad del aficionado que la del detractor, cuando este suma argumentos como los del dolor del animal, el efecto insensibilizador  hacia la sangre y el padecimiento, el fomento de la violencia (ah, no lo es, es moral, estética y generosidad),  No se olvide que las televisiones (por ejemplo Tele Sur, pasan estas escenas en horas en las que hay niños.

Ese círculo de que la moral trata de relaciones con nuestros semejantes es argumento manido y, sí,  muy  tradicional y antiguo. Los romanos lo resolvían convirtiendo a los esclavos en cosas; y los nazis en enemigos. Y asunto resuelto. Que pobre una moral que es incapaz de intuir lo que es el miedo, el dolor, la muerte innecesaria, el sadismo,  la soledad ante la masa desgañitante, la incapacidad del autocontrol sobre los bajos instintos, la incapacidad sobre la avaricia (cuanta peseta hay por medio). 

No es una cuestión ética ni moral: pasamos de  la universalidad de "los hijos de Dios" a compartimentarlo todo de forma que quede expulsado todo lo que no nos conviene.
 
Precisamente la ética es el reconocimiento de la excepcionalidad de la libertad racional en el mundo de las necesidades y los instintos. No creo que cambiar esta tradición occidental, que va de Aristóteles a Kant, por un conductismo zoófilo espiritualizado con pinceladas de budismo al baño María suponga progreso en ningún sentido respetable del término ni mucho menos que constituya una obligación cívica.
 

¿Cambiar la tradición occidental que va de Aristóteles a Kant? Cómo abusa este hombre de la grandilocuencia hueca (como todas las grandilocuencias; por el contrario, lees a los grandes filósofos y hallas conceptos sencillos e indiscutibles)resentido. 

Y siendo hoy Inglaterra mejor que antes de la prohibición.

Aristóteles decía muchas cosas, (incluso contradictorias), como estas: 

"... por naturaleza, unos hombres son libres y los otros esclavos, y a estos les conviene más la esclavitud y es justo que la ejerzan". 

O que la mujer era un "varón mutilado". 

Sí, sorprendente, y además abundaba en que su alma era inferior a la del varón, igual que la de los animales y la de los esclavos. Para que se fíe uno de los filósofos espiritualistas.

¿Estos son los criterios por los que nos hemos de regir? 

Por cierto ¿qué dirán los hijos de dios católicos y torerófilos cuando recuerden que Juan Pablo II afirmaba que los animales tienen alma. ¿Se puede lacerar así a un ser que la tiene? Pegunta filosófica ¿no? ¿Y que dice su iglesia?

¿Qué diremos de Leonardo de Vinci  que afirma que "llegará el día en que los hombres verán el asesinato de animales como ahora ven el asesinato de hombres"?

¿Es papel de un Parlamento establecer pautas de comportamiento moral para sus ciudadanos, por ejemplo diciéndoles cómo deben vestirse para ser "dignos" y "dignas" o a que espectáculos no deber ir para ser compasivos como es debido? ¿Debe un Parlamento laico, no teocrático, establecer la norma ética general obligatoria o más bien debe institucionalizar un marco legal para que convivan diversas morales y cada cual pueda ir al cielo o al infierno por el camino que prefiera? 

Otra insensatez.  ¿Quién establece si se puede ir vestido o desnudo por la calle, o en lugares públicos, o ante niños? ¿Quién establece las normas penales de las que se deduce lo que es escándalo o desorden público? ¿Quién le otorga al juez la autoridad  para discernir qué es alarma social y que no lo es? ¿Qué es un Código Penal? ¿Cómo se depran los principios generales del derecho? ¿Quién se ocupa de las normas consuetudinarias prater legen y contra legem? ¿Están las normas consuetudinarias secundum legem por encima de las leyes de los parlamentos?

¿Quién regula la prohibición del tráfico de especies? 

Además, ¿quién  deslinda ese "marco legal para que convivan diversas morales". 

¿Y quién tiene capacidad legal para deslegitimar esa voluntad popular catalana representada, mientras no se demuestre lo contrario, por su parlamento autonómico. E insistimos ¿por qué SÍ fue legítima la iniciativa del PP al prohibir todo maltrato animal en Canarias? Debió haber más revuelo que ahora, porque la prohibición, el prohibicionismo (¿español?) abarco más "sanas tradiciones". 

¿No será que la politización en este caso es anticatalanista, aparte de antianimalista?

Por otro lado ¿quién protege a quienes sufrimos al ver, conocer, el maltrato animal? ¿No tenemos acaso derecho a que se proteja nuestra sensibilidad? Y si el parlamento catalán así lo ha hecho ¿por qué no tener en cuenta a los que mayoritariamente así lo quieren? 

¿Logrará un día el filósofo Savater comprender la angustia del humano que asiste impotente a tanta maldad con seres cuyo único delito es pertenecer a otra especie? ¿Es eso insensatez? ¿Es lo contrario sensatez? 

Qué triste equiparar el drama de una corrida de toros (donde a veces mueren personas) y la moda.   

Claro, esta es la España de lo que ahora mismo están comentando en la televisión: burros "rotos" por la sobrecarga de peso durante años. Pero no, la moral, la ética no tiene nada qué decir sobre estos asuntos. 

La moral, que nada tiene que ver con esto, sí tiene que ver con  la defensa de los toros.

 A mí esta prohibición de los toros en Cataluña me recuerda tantas otras recomendaciones o prohibiciones semejantes del Estatut, cuya característica legal más notable es un intervencionismo realmente maníaco en los aspectos triviales o privados de la vida de los ciudadanos. 

El intervencionismo es producto del desarrollo de la sociedad, sobre todo cuando se alza como valladar del abuso de los fuertes sobre los débiles. Aquel estado mínimo cuya función era simplemente la de policía y protección de la propiedad pasó a otra vida, aunque algunos darwinistas sociales que no han entendido a Darwin intenten resucitarlo a instancias de un falso ultraliberalismo.  Y lo repetimos por tercera o cuarta vez. ¿Pero por qué no hubo revuelo cuando lo hizo el PP en Canarias? (Y enhorabuena a ese PP que Mariano Rajoy hoy desmerece  y deslegitima con sus salidas de patabanco taurinas. 

En cambio no estoy de acuerdo en que se trate de una toma de postura antiespañola. No señor, todo lo contrario. El Parlamento de Cataluña prohíbe los toros pero de paso reinventa el Santo Oficio, con lo cual se mantiene dentro de la tradición de la España más castiza y ortodoxa. 

He aquí a un filósofo que no distingue entre el fondo verdadero de las cosas y su forma.

¿Santo Oficio?  Todo parlamento autoriza y prohíbe. Esa es la esencia de su labor legislativa. El derecho es realmente eso, autorizar y prohibir. No se puede matar; no se puede secuestrar, no se puede comprar y vender esto; se puede comprar y vender aquello. Se puede poseer, no se puede poseer. 

Lo que realmente recoge el espíritu del  Santo Oficio es la práctica de la tortura y su insensibilidad ante los estragos que causaba.

Y alguna relación también hay con la cosa económica: no en balde las propiedades de la  víctima se repartían en tres partes, una de ellas para los santos oficiantes que todo lo hacían por las esencias más esenciales. 

Claro que no hay antiespañolismo. Como no lo había en la prohibición canaria. 

Pero, aunque lo hubiera ¿no sería muy torpe oponerse sistemáticamente a todo lo razonable que aprueben los antiespañoles? 

¿Hacer esto no sería fortalecerlos torpemente?

¿Es esto, acaso,  filosofía? ¿No era esa la mentalidad del Santo Oficio, que antifilosóficamente  se movía en un mundo de verdades recibidas e inmutables?

¿No es ese el mundo de la tradición invocada, de las esencias, de los arquetipos, de  la primera ley inmutable, por la que después se regirán las demás leyes imitativamente...?

¿Y Vd. pretende educar a los niños?

¿No debería haber en un filósofo de profesión algo más de duda, de pequeña duda?

 Avatar de luism

 

 

servido por luism 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Joaquín Martínez

Joaquín Martínez dijo

Al señor Savater, que no es un filósofo, sino un periodista que tiene muy poca catadura moral, le dedico estas palabras de Vicente Blasco Ibáñez:

"Lo que más irritaba a Tchernoff era la enseñanza inmoral nacida de esta situación y que había acabado por apoderarse del mundo: la glorificación de la fuerza, la santificación del éxito, el triunfo del materialismo, el respeto al hecho consumado, la mofa de los más nobles sentimientos, como si fuesen simples frases sonoras y ridículas, el trastorno de los valores morales, una filosofía de bandidos que pretendía ser la última palabra del progreso y no era mas que la vuelta al despotismo, la violencia, la barbarie de las épocas más primitivas de la Historia."

Los cuatro jinetes del Apocalipsis, 1916

1 Agosto 2010 | 04:44 PM

luism

luism dijo

Lo ponemos en grande. ¿Por qué será que los demonizados son los ángeles y los ángeles los demonios?

A mí ese san Miguel con falditas y con rostro de dama, nunca me ha gustado. Es la antítesis del cielo. Parece una mujer guerrero.

Igual el demonio era torerófobo...

1 Agosto 2010 | 05:45 PM

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Sobre mí

CATECISMO IGLESIA CATÓLICA 2416 Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial (cf Mt 6, 16). Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria (cf Dn 3, 57-58). También los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís o san Felipe Neri. 2418 Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos.

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