The Economist y la Mesa Taurina
The Economist dice que Cataluña se está volviendo tierra de prohibición. Hay que ver los dislates que provoca el amor a la libertad.
Y uno imaginando a los ingleses afables y amantes de los animales.
Cómo cambian las cosas. Uno, cuando veía la escena de hasta once intentos de descabello, sumando más sangre a la ya borboteante hemorragia del pobre animal, se preguntaba avergonzado qué pensarían de nosotros los países "civilizados" --que sólo matan en la guerra de las Malvinas"--.
Y cuando uno se sentía feliz porque por fin se prohibía en Inglaterra la caza del zorro ..., se admiraba del talante civilizado de la británica raza... y ahora resulta que esos caballeros con bombín y monóculo nos ponen los cuernos y se van de copas ideológicas con El Juli y con Fran Rivera, que dice que lee poco, pero lo esencial.
Qué tiempos corren, sí. ¿Será el calor que lo ha puesto todo del revés, incluidos los sesos?
Quién nos iba a decir que nuestros flemáticos y amistosos ingleses no son lo que parecían y que ahora nos señalan con un dedo grueso y británico como enemigos de la libertad. Inimaginable hace unos meses.
Ya decíamos el otro día que Max Sirner ha resucitado, reclamando de nuevo la libertad de asesinar filosóficamente al prójimo. Que para eso es más grande la libertad que el prójimo (obviemos el tamaño del asesinato, que son ganas de complicar inutilmente las cosas).
Por otro lado, un torero manchado de sangre de res decía compungido ante las cámaras que se sentían "agredidos".
Que certero Mariano José de Larra cuando relata la historia de la señorita que pedía sangre en la plaza y que luego bordando se desmaya porque un pinchazo le provoca una minúscula gota de sangre. Que oportuno el refranero taurino cuando nos aclara que las cosas no son igual desde la barrera. Al final vamos a descubrir que estos matadores, después de todo, son sabios. (Por cierto, ¿Mariano, como Rajoy?).
Pero, volviendo al hilo del asunto, uno, que es desconfiado sobre eso del amor a la liberdad, no termina de captar las verdaderas causas que preocupan al sesudo The Economist. No imaginamos que esos señorones hayan estudiado en la LSE para terminar discutiendo si toros o vacas. Huele a estiercol.
Comencé a desconfiar de la defensa de la libertad cuando alguién me advitió que en la inquina de la prensa española contra la República Bolivariana (hablemos con propiedad, que es sagrada) no mediaban causas políticas, sino financieras. Que si a nadie ha preocupado la libertad en Haití o en Marruecos (nuestro henmanno) había que sospechar de la ansiedad y acriud con la que se trataba a Chávez, el comandante rojo y goriláceo (que educación) que tiene tres carreras profesionales y se oculta.
Tampoco olvidamos por orgullo patrio aquellos tiempos en los que los barcos ingleses atacaban a los nuestros, cargados de esclavos, en nombre de repudio a tan repugnante negocio. Más tarde nos enteramos de que a los barcos ingleses les peocupaba un pito la libertad de los esclavos, y que lo que sí les importaba era el estrangulamiento de las rutas marítimas españolas. Por cierto, los esclavos nunca fueron liberados.
Pues en este asunto, idem de idem. ¿Tendrá similares intenciones The Economist? ¿O será que al final los miembros del consejo de redacción de tan prestigioso periódico son, como mínimo, apoderados de los matadores? Si es así, está claro que admiten a cualquiera en la LSE, en Oxford y en Cambridge.
Por otra parte, nueva sorpresa... : ahora resulta que uno es, además de liberticida, acultural e ignorante, en cuanto que uno se sienta (simbólicamente) al otro lado de la mesa protaurina, que va a pedir al Ministerio de Cultura que asuma la competencia y blinde las corridas convirtiéndolas en asunto cultural tratado por personal selecto del pensamiento hispano. Da la sensación de que la Sinde se ha metido en un buen berengenal por opinar a destiempo y con quién no debe. Primero con Ramoncín y ahora con los matadores.
Y dentro de este follón uno sin saber ya si es separatista o no, ilustrado o no, ignoante o no, liberticida o no, memócrata (perdón, errata), demócrata o no, asesino o no, antiestético o no, amante de los animales o zoofilo, del PPOE o del PSOE, o incluso de la Lliga Catalana, del Financial que aún no ha dicho nada, o del Economist, que si ha dicho, sumiéndonos en la mayor de las confusiones.
Vaya época de confusión nacional la nuestra:
1) La Iglesia que olbigaba a los niños a estudiar religión, ahora es la adalid de la libertad religiosa, eso sí, casi exigiendo que todos los niños vuelvan a estudiar el catecismo (sino, al tiempo).
2) Los socialistas optando por el despido, el FMI aplaudiéndoles y el PPOE izando banderas rojillas afirmando que esta reforma laboral es "para el despido" y que el recorte de la inversión pública frenará el consumo y que eso será dramático para la economía (lo cual no es mentira, pero en su boca sí). Verás cuando se entere Keynes, que es Lord.
3) Los ingleses a favor ahora del typical spanish, cuando antes nos llamaban primitivos. Y todos los antitorenos convertidos por decreto taurino en separatistas catalanistas (yo, que soy netamente jacobino y no estoy ni a favor de la autonomía universitaria).
4) Una angustiosa situación económica, dicen, y todos liados por un asunto que no tiene la mayor trascendencia salvo para los toros catalanes y que es de sentido común. Se hizo en Canarias, que era del PP y estaba bien para el PP; se hace en Cataluña y está mal para el PP.
5) Prohibir los toros es un recorte de libertad (como se nota la ausencia de preocupación por el animal) y para corregir el recorte, algunos quieren presionar para que se recorte más la libertad prohibiendo esos otros toros catalanes donde parece no hay violencia. Digo parece porque Antena 3, con un texto totalmente protaurino, no mostró o no pudo mostrar ninguna escena de violencia con los animales.
6) Hay una noticia aparentemente positiva: el gobierno afirma que la prohibición no afectara a la especie. Que se hará carne con ellos y todo resuelto. Sensibilidad ecológica. Y las ministras de medio ambiente y de la lucha contra la violencia (de género, vale) calladas. La Sinde las habrá convencido. Y a brindar a la Virgen las orejas de la víctima. Ideal. He aquí un problema metafísico no pesetero.
Pues bien, con esta mentalidad, algunos siuen dando la tabarra`para que estemos en el G7 (no en el G8, así expulsamos a dos pequeños países).
Inimaginable el guirigay mundial que armaríamos.
Mientras tanto, ningún problema grave resuelto, incluido el del sufrimiento de los animales.






Benjamín Rivera dijo
Hola, las medidas como estas preservarán las especie, pero la matarán por el otro siendo llevada a la mesa... adios...
1 Agosto 2010 | 12:52 AM