Groucho Marx o Carlos Marx
Esta es la elección que plantea el diario Püblico. De momento Carlos gana a Groucho por algo más de un 17 %. No es mucho, pero más que los números, interesan las intenciones. ¿Cuál hay debajo de esta encuesta, enterrar a uno, o meterle en el circo del otro?
Estamos asombrados por la propuesta.
Mientras que Groucho es un personaje aceptado, reconocido y completamente actual, (no en balde se lleva la payasada) Carlos Marx está totalmente muerto --según Fukuyama y demás sabios de occidente--, refutado y ridiculizado.
Es algo similar a que nos ofrecieran elegir entre Belén Esteban y Freud, Darwin o..., o el que sea.
Hay quiénes sostienen que Marx, Darwin y Freud son los tres gigantes de la historia moderna, quizás junto a Nietzsche. Pero esto lo dice gente solemne, vestida de negro y que jamás sonríe. Fracasados de la vida.
Además, ¿quién aprecia a Carlos Marx, que se equivocó en todo? Ni hay plusvalía, ni acumulación de capital, ni un mecanismo en el que los poderosos van devorando a sus congéneres de clase e incorporando sus riquezas a las propias. Na de na. Todo un disparate de ese señor con melenas.
Ya lo dijo un día su madre: Si este Carlitos mío se hubiera a dedicado a acumular riqueza, como ha hecho su primo Philips (el de los televisores) en vez de escribir sobre ella, ahora le iría de otra forma (es decir, muy bien). Debe ser muy estimulante que tú te leas la Biblioteca Británica de cabo a rabo y escribas otra paralela, y tu madre diga eso de ti.
Un chiste el de su madre aún más ingenioso que los de Groucho.
Y esto no es todo, porque según estudiosos de la cosa, la mayoría de los chistes de los hermanos Marx no deberían hacer gracia en España, porque, pésimamente traducidos, no la tienen.
Pero ya sabemos que a los niños grandes de esta época les va la gansada y la sopa de ganso.
Yo no estoy de acuedo con este tipo de encuestas porque suelen tener efectos nefastos en el país.
Se fomentan ideas y luego pasa lo que pasa. Por ejemplo, si nunca hubiéramos visto películas de los Marx (qué gracia tienen siempre las frases de Harpo) hoy nuestros políticos no utilizarían un complejo e ininteligible lenguaje marxista, como por ejemplo, Mayor Oreja, parlamentario europeo del PP.
Para este político, la prohibición de los toros en Cataluña es todo menos irrelevante y es expresión de la profunda crisis nacional que vive España.
No bien digerida aún tan densa reflexión, nos suelta otra que nos deja patidifusos (o gansi-difusos). " es una venganza por el éxito de la selección nacional (de fútbol)".
Teniendo en cuenta que se desenvuelve en dos áreas políticas fundamentalesi, la de las provincias vascongadas y la de Europa, sus reflexiones adquieren un relevante carácter de "escaparate" que seguro permitirá que España recupere ese crédito y prestigio que Aznar reclama cada dos por tres.
Seguramente en la pugna entre Madrid -- Cataluña (Barcelona) esta ha ganado la mano frente a Europa. Pero no hay problema, tenemos a Esperanza Aguirre para recuperar credibilidad. La pena es que a los buenos políticos no les dejan operar libremente. Ya una vez Fraga le ha espetado: "¡Que se calle de una vez".
Quizás lo mejor hubiera sido que Público hubiera hecho una encuesta entre Mariano Rajoy y Cantinflas, a quién entendíamos fidedignamente en su versión original.
Cuidado, esto no es pro ni anti nada. Por ejemplo, otro político que tiene gran futuro en eso de la oratoria es la ministra Sinde (dicen que como a Castelar, le telegrafían los discursos):
Como Enrique Iglesias, en una expericiencia religiosa, confiesa "... lo que más me gusta de los toros, como del teatro, es la emoción compartida: 20.000 almas en silencio. Atención absoluta sobre un mismo pensamiento. ¡Qué energía! Y los pasodobles. Sé que está mal y debería curarme de esto, pero amo tanto ese bien escaso, un emocionante silencio",
Impresionante reflexión, y muy recomendable, sobre todo en lo del bien escaso.
¿Por qué será que los que menos gracia tienen siempre se ponen a contar chistes?





Joaquín Martínez dijo
Es una aberración que hagan una encuesta sobre Groucho Marx y Carlos Marx. Lo único que lo justifica es la identidad del apellido. Pero también se podría, por lo mismo, hacer una encuesta entre José Manuel de la Prada y Carlos Prada o Manuel Vega y el toro de la Vega, ya puestos. Estos periodistas son cada día que pasa más estúpidos. Odio al periodismo; ya lo decía Balzac, que los vio venir y no se equivocó un ápice (léase su libro Ilusiones Perdidas).
3 Agosto 2010 | 06:59 AM