Peaje en Gibraltar
Así reza hoy la noticia de Público, aunque el titular correcto debería ser "Peaje en la Línea" en cuanto que quienes pagarán la tasa serán los que desde La Línea transiten hacia Gibraltar.
Es curiosa la diligencia que hay para perjudicar a los españoles, y lo remisos que nos mostramos para hacer lo mismo con los de fuera.
La decisión de este alcalde del PP recuerda las de Zapatero respecto a rebajar salarios de funcionarios y congelar pensiones de ancianos. Está claro que las dos clases más plutódratas del país deben equilibrar la economía nacional. No hay otras fuentes.
Y ambos políticos, el de La Línea y el de Madrid, coinciden también en que pensarán con mayor detenimiento medidas equivalentes respecto a salarios altos en España y tasas a Gibraltar.
¿No podrán pensarlo todo a la vez y han de actuar por entregas? ¿O será una cuestión de respeto, o mejor dicho, de falta de respeto?
...y payasada en Londres...
Ayer en La Sexta "el follonero" demostraba una vez más que lo suyo no pasa de eso, del follón, con el riesgo consiguiente para la dignidad de quien se vea representado por él.
El reportaje consistía en mostrar qué piensan los ingleses de nosotros los españoles. Sin el menor conocimiento de lo que pensaban antes de ser entrevistados por semejante personaje, no es difícil adivinar lo qué pensarán después.
Para el follonero todo es chirigota, en unas aventuras que le sobrepasan y para las que no está preparado. Propicia el insulto y se queda a medio fuelle para responder con ironía suficiente a los desplantes y desprecios que le hacen.
Para él era un chiste que nos llamaran babosos, vagos, primitivos, atrasados; poco productivos, juerguistas, etc. ; incluso los británicos nos aclararon qué significa en Inglaterra la expresión "factor español" (o algo muy similar). Este factor es escaquearse del trabajo, buscar triquiñuelas para no trabajar, para salir antes, llegar después, etc., etc.
El follonero ponía el micro a estirados ingleses del Financial Times, y estos, mirandole desde arriba, nos amonestaban por nuestra economía, sin que el follonero alcanzara a darle la vuelta al calcetín para mostrarles chistosamente la parte más olorosa y sustanciosa de su historia reciente, el declive a marchas forzadas que llevan y las rabietas de Blair porque Bush le decía que no pintaban nada para ellos, al contrario que Colombia o Israel. Que no tenían mayor rango que el de una base militar.
Después la tomó con una pobre española a la que le manchó el vestido. La chica, que le insistía que no la entretuviera, que tenía que entrar a trabajar, se fue enfadadísima porque entendió que lo había hecho intencionadamente (y así pareció, porque le acerco un plato con salsa a la falda y la inclinó "descuidadamente").
Lo siguiente fue intentar entregarle un jamón a la reina de Inglaterra. Saberme representado por ese individuo, que no hace otra cosa que lograr confirmar los tópicos sobre los españoles, me llevó a cambiar de canal.
Al principio iba acompañado por una periodista de la Cope y creo que de El Mundo, pero esta desapareció, seguramente impresionada y acomplejada por el nivel que alcanzó el ingenio sutíl del follonero, al margen de que nada de aquello debería poder servirle para internamente hacer más leña de la cosa española actual.
Pero, al final, leyendo noticias como las de La Línea, las de Zapatero, los encuentros interplanetarios anunciados por la Leire Pajín entre OBM-ZP, genialidades de la Espe o de la Villalobos, de Savater o de la Sinde (sin sindéresis), paridas taurófilas de los Rajoy y de los Pipiño cogidos del brazo en la misma plaza, termina uno por dudar si no será verdad que somos como "el follonero", siempre graciosos pero sin la profunidad suficiente para lograr como mínimo que se rían con nosotros, no de nosotros.
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Abril Alejandra. dijo
Hay q continuar denunciando todo tipo de abusos.
¿Qué hará el Ayuntamiento con todos esos fondos q se deriven del tal peaje? Sería bueno q los ciudadanos pidan cuenta, porq al final, el dinero saldrá de sus bolsillos.
Abrazos.
9 Agosto 2010 | 10:58 PM