El velo y el derecho
Calamandrei, famoso procesalista, decía que no es lo mismo saber leyes que derecho.
Y no es lo mismo promulgar leyes que hacer derecho. Las leyes se pueden promulgar con sentido de la justicia o sin él; el derecho (el verdadero, que es el asunto) aparte de su capacidad coactiva, implica un todo armonioso que fundamentalmente persigue la justicia. No se relacione esto con los sistemas políticos, sino con la armonía y coherencia interma de ese sistema jurídico.
Que la jurisidición sea única, exclusiva, predeterminada, independiente, no jerarquizada, por ejemplo, como garantía para el acusado, no signiifca que una democracia sea más o menos correcta. Si con esas garantías, no lo es, habrá que ver sin ellas.
Hoy, gran parte de los ordenamientos jurídicos han perdido su sentido del derecho, de la coherencia interna. Su jerarquía normativa no es ya la graduación de una sistemá inspirado en unos principios generales que precisamente lo ordenen, es decir, que doten, llenen de racionalidad y coherencia a sus preceptos. Y no porque ese derecho no exista, sino porque no se le respeta en virtud de una dispersión que se está produciendo por la puerta de atrás, que es lo más grave. Leguleyos y politicastros se han unido para que no haya derecho.
Por ejemplo, ahora les ha dado a los alcaldes de pueblo por regular cuestiones que están fuera del ámbito de su competencia. Sabemos que un alcalde - presidente de España, gracias al desconcierto nacional, "manda" mucho y en virtud de la ley. Pero que mande mucho no significa que pueda declararle la guerra a Inglaterra porque le moleste lo de Gibraltar.
Eso ocurrió en tiempos del cantonalismo, cuando Yecla amenazaba a Murcia con declararle la guerra e invadirla.
Pero hay muchas invasiones, sobre todo en competencia legislativa. y las autonomías de todo tipo que se dan en España están trayendo un sistemas de reyes, virreyes y reyezuelos en permanente pugna por ampliar sus territorios y mesnadas. Esperemos que no cambiemos un dictador por miles de ellos.
No sabemos qué les ha dado a esos alcaldes de pueblo, pero la han tomado con el velo. ¿Intentos demagógicos de ganarse el voto femenino?
Puede ser, porque si se observa con cuidado la escenografía, se descubre una especie de político casanova que sólo se rodea de colaboradoras guapas y con piernotas. Se ve que las no agraciadas no saben de política (sin tetas no se va al escaño). Y así se les ve rodeados de un sinfín de mujeres que encima, muy caballeroso ellos, ocupan las primeras filas. Detrás los demás hombres, con cara de despechados y lo que es peor, dando una sensación desagradable de disminuidos. Algo así como ¿serán tontitos?
Pues bien, parece que a falta de programas, ese es el grito doctrinario del momento: quitémos los velos. Y ahí se les tiene, prohibiendo entrar en los organismos públicos a las musulmanas veladas .
Decíamos que podía ser un gesto, un halago diigido a las feministas, pero también podría intervenir otro elemento, el de la utilización interesada de la islamofobia que desde cuarteles generales de todo tipo se alienta. ¿Habrá que invadir "justificadamente" algún otro país de Oriente medio?
Antes se nos enseñaba que las leyes debían tener carácter general y abstracto, dirigido a un sector amplio de la población. Es decir, que sería sospechoso como mínimo promulgar una ley que dijera: "Se prohibe a los llamados Juan Miguel García Perez y Núñez , hijos de José y María, y domiciliados en calle del Percebe 12, hacer tal cosa".
Ese mandato se puede dar, previamente motivado, pero no por vía de una ley. Seguramente el cauce más imaginable sería el jurisdiccional o el administrativo, en aplicación, eso sí, de una ley de carácter general y abstracto.
Pues con el velo se está haciendo algo similar a lo de Juan Miguel. Se está regulando un asunto sin que se le vea el carácter general y abstracto por ningún lado. Más bien se detecta un sesgo fóbico, demagógico y discriminatorio.
¿Significa esto que se está a favor de una posible violencia y discriminación respecto a una mujer obligada a ir así de tapada? En absoluto.
Entonces ¿en contra de qué se está? Pues se está en contra de:
1) La instrumentalización demagógica de la ley, de forma que esta vaya degenerando hasta perder su sentido de búsqueda de la justicia, y olvidando su espíritu democrático y progresivo (de progresar).
2) Que esta se promulgue por instancias no competentes. Primero se regulan los velos, despues las prostitutas, después conceptos indeterminados como moral, orden público, buenas costumbres, y más tarde homosexuales y sátiros indeterminados, de modo que termine en la cárcel quien quiera el señor alcalde.
3) Que esa norma camufle su finalidad verdadera con argumentos hipócritas, de forma que llegue el momento que no tengamos una noción clara de cuál es el sentido y la motivación de las leyes que nos administran.
4) Que se pierda el sentido cívico de saber qué es la ley, acostumbrados a leyes "utilizadas" por grupos que las manipulan.
5) Que la ley sea un instrumento dócil al servicio de la discriminación y de la desigualdad, por la vía de una excesiva concreción que desvirtúe la intención de los principios de generalidad y abstración.
Todo esto y más ¿por qué?
Porque:
1) No se puede deducir sin pruebas que una mujer vista así o asao por causa de una violencia de género. Técnicamente ¿se podrá aplicar la prohibición a las musulmanas que vivan absolutamente solas?
2) ¿Qué pasará con quienes entren en recintos públicos con gafas negras, barba y gorra? ¿Se les aplicará por analogía la norma? ¿A crieterio de qué y de quién? ¿O con estos no hay problema, ni de género ni de seguridad pública?
3) ¿Por qué sólo es violencia de género la de una religión y se excluye a las demás religiones? ¿Por qué en una musulmana se da por cierta la imposición contra la autonomía de su voluntad y en una monja de clausura no? ¿Habremos de someter caso por caso a prueba?
4) ¿Por qué no puede tolerar el ayuntamiento lo que sí tolera y se niega a regular el estado?
¿Estamos camino de una anglosajonización más, que lo va destruyendo todo con sus reglas falsamente infalibles? En el derecho anglosajón, que algunos juristas nos lo quieren poner como ejemplo a seguir, lo que se aplica es la norma consuetudinaria (las costumbres ¿hay algo más incierto y peligroso?) por la via jurisprudencial. Es decir, que los jueces sentencian según la jurisprudencia que recoge las costumbres y viceversa. Un juez ingés establecía que no había violación porque la minifalda era una provocación que eximía de responsabilidad al ¿violador? ¿sátiro? La Ilustración, tras la Revolución, consiguió que el juez fuera la boca de la ley, dadas las libérrimas arbitrariedades de los jueces del Antiguo Régimen, es decir, del rey. ¿Vamos a lo mismo, se llamen rey, juez o alcalde? ¿Una libertad más... para la injusticia?
Mal sesgo está tomando este país, que va para atrás. Hoy comentaban en la televisión el conflicto que apasiona al pueblo de Rocio Jurado. El pueblo quiere que la Virgen de Regla (?) pase por la casa de la fallecida Rocio. Pero como no se puede variar en el itinerario en virtud de no sé qué impedimento (¿el párroco?) el pueblo quiere que la Virgen vaya al cementerio.
Y es que como no tenemos problemas, nos entretenemos con cualquier cosa.



fatima dijo
En este sentido, destaca el hecho de que la Asamblea del Consejo de Europa haya aprobado casi por unanimidad una resolución sobre el islam y la islamofobia que, entre otros aspectos, desaconseja la prohibición total de los velos integrales que usan las musulmanas. ¿Donde están el bombo y el platillo que acompañan a las noticias negativas sobre el islam? ¿Dónde está la objetividad de determinados medios de comunicación?
antoni abat
28 Agosto 2010 | 11:35 PM