Esa derecha patriótica
ABC es un periódico con solera. Incluso fue, durante mucho tiempo, la voz oficial de la monarquía española. No sé si ahora es la voz oficiosa. Pero no importa, de lo que no hay duda es que representa a esa derecha histórica que cree que el mando les corresponde por derecho divino.
Ellos representan a las esencias eternas de España (son igualmente muy amigos de los toreros, que también saben de esencias y de "perfúmenes", sobre todo con hemoglobina) y son los únicos que desde las alturas de esa Historia saben lo que le corresponde a cada uno. Basta leer unas cuantas líneas de su tabloide para saber que son voz antigua, legítima, ilustrada, capaz y además, sin el imperativo de la necesidad, que ofusca el pensamiento de los pobres, pues, encima representan a los ricos, que lo son por la gracia de Dios. Tanta concentración de cualidades es imbatible.
Desde que ABC fue fundado, se dedicó a defender y representar a España, porque España, y no puede ser de otra forma, son las propiedades. Que para eso se inventó el voto censitario, para que no votaran los pobres, que por no tener propiedad, no eran del país. ¿Cómo se va a confiar en la lealtad de alguien que no tiene propiedades? ¿Cuáles pueden ser sus intereses? Y si estos exisitieran, ¿cómo no sospechar que son venales y al mejor postor?
Este es y ha sido el lenguaje sempiterno del pensamiento de derechas, aquí y allá.
ABC fue un periódico que inmediatamente saludó al llamado Alzamiento Nacional, por representar a España y a lo mejor de su élite. Entregar republicanos a los campos de concentración nazis no fue sino una acto de lealtad. ¿Va a preferirse un compatriota sospechoso a un aliado seguro?
Ahora en Melilla los de su laya han iniciado una nueva cruzada, con su mesías y todo, Aznar, que como hábil estratega que es, ha ido allí a demostrar algo fundamental: que los españoles, como siempre, están divididos.
Pero este no es el asunto. El asunto es que esa derecha que representa a España, a su dignidad, libertad e independencia, ahora diga, por boca de ABC, cosas como estas respecto a la retirada de Irak:
"Su opción es clara (la de la casa Blanca): unos Estados Unidos retraídos sobre sí mismos, con poca voluntad de ejercer ningún papel dominante en el mundo. Otras fuerzas con voluntad global se alegran de ello".
Extraño que los patriotas, expertos en gobernar, y que conocen mejor que nadie como se las gastan los EE.UU y sus piratas. (Cuba, Filipinas, Puerto Rico, Guam, sometidas a su rapiña) quieran que ese país ejerza un papel dominante en el mundo. Se ve que todos esos discursos de la ONU son un teatro y que del ejercicio del poder no siempre se obtienen enseñanzas meritorias.
Hundimiento del Maine
Pero yo no critico ese deseo, sino la coherencia en el lenguaje. Quien desea ser dominado por otro país, no es un patriota, sino un lacayo. No iremos ahora a pretender que el mayordomo es el señor de la casa en la que sirve. El mayordomo está para eso, para cepillar los hombros del "amo".
En otro artículo viene un dato interesante sobre un gran hombre, Hegel, que dice sobre Napoleón, cuando este invade Prusia:
"He visto al emperador -alma del mundo- a caballo, qué maravillosa sensación".
¿Sabría en ese momento que tendría que coger las de Villadiego?
Lo malo de nuestra derecha patriótica es que tiene bastante mejor suerte que Hegel. Se alía con los nazis y cuando estos pierden da el salto y se convierte en el mejor aliado de los americanos. Tanto que ahora clama para que todos seamos dominados cual indóciles yeguas por el eterno vaquero. Cosas de machotes.

