Exquisiteces plumíferas
Según el diario Público, el Museo del Holocausto en Washington se ha quejado de que el Banco Nacional de Rumania vaya a incluir la efigie de un antisemita (Miron Cristea) en una de sus monedas. Está bien, salvo que parece que para los judios las únicas victimas posibles son las de su cuerda. Pero normal, ya sabemos como son los seres humanos con lo suyo.
Menos normal es que en el artículo se diga lo siguiente:
"La historia la escribe el vencedor y no el vencido, tal y como lo demuestra la ausencia de instituciones o de museos que expliquen... qué les ocurrió a aquellos indios que no quisieron vender sus tierras a los colonos o a Estados Unidos, o los motivos por los cuales los millones de indígenas que habitaban los actuales Estados Unidos cuando llegó el hombre blanco se redujeron a apenas 250.000 individuos a finales del siglo XIX".
Resulta extraño que el autor ignore qué se hacía con los indios (después de tantas películas de "comboys" que hemos visto). Desde bombardeos masivos con cañones y cargas de caballería sobre población civil indefensa hasta la entrega de mantas contaminadas de cólera, pasando por hambrunas provocadas por segarles la hierba bajos los pies a ellos y a los bichos que de ella vivían, se ha hecho de todo.
Y menos normal es que gentes progresistas digan que en EE.UU. no puede hablarse de genocidio:
"A diferencia de lo que los nazis pretendieron hacer con los judíos, el objetivo de las políticas expansionistas estadounidenses no fue exterminar sistemática y completamente a los indios, de ahí que no pueda hablarse de genocidio indio".
Todo es interpretable en estos tiempos de libertad. Quizás lo que se realizó fue una inducción masiva al suicidio, del cual no habría referencias históricas, porque, si no ¿de qué una población de varios millones queda reducida a 250.000 indívididuos?
Pero nos queda la tranquilidad, bajo palabrita del niño Jesús, de que los EE.UU. no perseguían un exterminio masivo y completo. Que generosas son las mentes bien pensantes cuando pretenden ser condescendientes. Al fin y al cabo, son cuestiones matizables ¿Qué importa la diferencia entre suicidarse, ser suicidado, homicidiado, asesinado o muerto?
Es como el título: "Genocidas y genocidios". Mejor hubiera sido: "Genocidas y genocidas", que toda la vida de Dios ha habido clases.
http://ingenieria.cl/v1/revista/8470ff1272475fe487bf85ac123133c8.pdf



abril-ale dijo
Siempre se oculta la verdad cuando no conviene a ciertos intereses. Es así mi querido amigo Luism.
Ahhh, y sí, pondré la letra más grande.
Abrazoooos fraternos.
26 Agosto 2010 | 12:30 AM