Yo tengo una pesadilla
A los EE.UU., faro y luz del mundo, no hay quién los entienda.
Parece que últimamente la política no es una cosa sería. Los payasos sin gracia, es decir, los que no se dedican a esa digna profesión, se han apoderado del escenario mundial.
Ayer se concentró la extrema derecha en Washington al grito de: "Menos Estado y más Dios".
Curiosamente, la contramanifestación había sido convocada por un reverendo, Al Sharpton, junto al hijo del asesinado Martin Luther King ("Yo tengo un sueño"), que como se sabe también fue religioso.
Por el contrario, los manifestantes píos no estaban dirigidos por sacerdotes o reverendos, o cómo quiera que se llamen, sino por una estrella de la televisión americana y una ex miss, ex periodista deportiva y ex gobernadora (Sarah Palin), que vuelve a la carga.
Ya se sabe, en casa de herrero, cuchillo de palo.
Respecto a la petición de menos Estado, no es fácil saber quiénes son allí de derecha y de extrema derecha. El anarquista New York Times, que en su tiempo negaba que las bombas arrojadas sobre Japón fueran atómicas, hace unos días publicaba una columna en la que pedía que los pensionistas ex funcionarios devolvieran sus pensiones. Seguramente los conservadores, para ser más, no pedirán que las devuelvan, sino que se hagan el harakiri. Menos mal que unos y otros aman al prójimo.
La concentración se había convocado bajo el lema "Devolver a América su honor". Teniendo en cuenta que el honor allí se recupera con victorias militares, y sabiendo que Obama ha firmado los más altos presupuestos de guerra de toda la historia de los EE.UU. exceptuando los de la Segunda Guerra Mundial, va a resultar muy complicado situar a cada uno en su lugar.
El verdadero problema va a ser el nuestro, destinados a seguir sus iniciativas. Veremos si alguien aquí se aclara con eso de la derecha, la extrema derecha y el centro. Va a haber demasiados lugares iguales para equivocarse.
