Losantos dice lo que se puede decir. En otro caso, estaría ya en la cárcel. Estos deslenguados del poder están bien, sirven para medir el estado del poder.

Se dirá, libertad de expresión. No. En cuanto se metió con el rey comenzó su ocaso.

A Losantos se le toleraba cuando pedía el asesinato de dirigentes no gratos a esos supuestos defensores de la libertad. Pero bastó que se hablara con cierta libertad de los dirigentes de aquí para que comenzaran a actuar los mecanismos sibilinos del control.

Curioso que una persona con ese nivel humano, infranivel, queremos decir, fuera una estrella en una emisora católica, es decir, cristiana.

Losantos es un caso raro. Yo no creo en las estrellas; están lo son cuando los poderes fácticos lo quieren y propician. En cuanto les cortan los hilos de marioneta, pierden no sus movimientos, sino su repercusión. Dejan de brillar.

¿Qué papel jugaba este hombre en la política? ¿Crear una derecha aún más amenazante? No es del PP, o al menos pretendía una línea más dura que la actual.

Ayer en EE.UU. se manifestó la extrema derecha en Washinton, al reclamo de más Dios y menos Estado. Esto de menos estado me recuerda a Martín Ferrand, el llamado antifuncionarios, que fue imputado por varios delitos. Pero cosas de la libertad de prensa, no hay forma de encontrar más información sobre el asunto. Igual no se ha visto el proceso, y cuando se vaya a ver ocurra como con Pinochet, que erá precadáver.

Losantos tiene otra virtualidad importante para el sector de población que se supone es inteligente: muestra el verdadero rostro de la bestia. Losantos es quien es, sin  afeites ni artificios. Es una muestra que dice permenentemente: hasta aqui queremos llegar.

Porque entre los defensores sinceros de la libertad, hay mucho ingenuo. Son gentes casi buenas que creen que pueden convivir la libertad y la desigualdad. No, se quiere precisamente desigualdad para abusar de la libertad de ser más fuertes. Parece mentira que estas cosas se tengan que decir aún.

Nunca me ha gustado Aristóteles, el que justificaba la esclavitud. Me parece el verdadero padre de todo esto que estamos viviendo, más aún que Platón.

Sin embargo, es una descripción antológica la de identificar a las clases altas con los que tienen armas. Véase en estas armas un sinónimo, un símbolo del poder. Ese poder tiene múltiples manifestaciones, pero siempre se basa en dos principios, o mejor, en un principio: libertad en la desigualdad. Porque ¿para qué querrían libertad en la igualdad, para encontrarse con otro poder que les hiciera una competencia efectiva?

Y está claro que eso dela competencia es algo estupendo mientras le beneficie a uno. Pasa con el libre mercado, que se vuelve proteccionista en cuanto no vende más.