El gobierno español pone en duda el origen de las agresiones a los activistas españoles prosaharauis y da por cerrado el incidente. Es decir, que no es un conflicto en el que pueda intervenir en cuanto que no está claro si fue la policía marroquí la agresora.
También argumenta el gobierno que los activistas "han violado las leyes marroquíes" porque "entraron con un visado de turista" y participaron en una protesta para la que no tenían permiso de las autoridades locales.
Al respecto caben algunas preguntas:
1) No se sabe si eran policías marroquíes. ¿Entonces por qué miembros del grupo agresor los detuvo y llevó a la comisaría?
¿No estarán estos sucesos más en la línea de las disoluciones violentas que realiza la policía marroquí cada vez que hay actuaciones a favor de la independencia del Sáhara o de lo que sea? ¿Nos vamos ahora a sorprender cuando tenemos antecedentes de actuaciones de este tipo y aún peores, con más de 40 muertos?
2) ¿La duda de quién fuera el agresor exime a la policía marroquí de la investigación de tal agresión? Aquí la legitimidad de la policía depende de que sea para lo bueno o para lo malo.
2) ¿Cómo que se han violado las leyes marroquís? ¿Qué ocurre, que se ha reconocido definitivamente la soberanía marroquí sobre el territorio?
Hechas las peguntas, y dado el galimatías en el que norteamericanos, españoles, marroquíes y Onu han metido al Sáhara, sólo cabe colegir que estamos ante un caso idéntico al de los palestinos, donde estos, junto a los saharauis, son los únicos que tienen vergúenza.
Galimatías que tiene dos causa-efectos:
1) Complicarlo todo tanto que al final no se sepa que ley está vigente, por lo cual se impondrán los hechos consumados del más fuerte (en este caso, por recepción foránea, Marruecos).
2) Ir desperfilando poco a poco lo que estaba claro en un momento dado, en que quedaba un resto de intento descolonizador en el mundo: el referéndum, es decir, el deseo del pueblo saharáui.
No poco ha colaborado en ello el plan Baker, el programa más "suavón" de todos, pero el más disgregador a favor de Marruecos.
Respecto a España, sólo cabe decir que desde 1970 hemos perdido la vergüenza absolutamente. Pero entre esto de ahora y las tonterías de la isla Perejil, son preferibles las tonterías.
Véase la involución del asunto, donde lo que se está imponiendo son los dídimos norteamericano-marroquíes para fortalecer una base similar a la de Israel. Los EE.UU. tienne cuatro grandes puntales en el mundo: Colombia, Israel, Corea del Sur y Marruecos. Con estos hemos topado nosotros.
Con tales antecedentes resulta extraño que los españoles todavía viajen por el mundo. En las películas es usual la escena del ciudadano, que ante las agresiones de policías extranjeros exclama: ¡Que soy ciudadano norteamericano! (y todo arreglado). Nosotros tendremos que hacer todo lo contrario, exclamar que no somos españoles.
Porque España puede hacer lo que sea con su políticia exterior (es un decir) pero tiene la obligación de defender siempre a sus ciudadanos. ¿Cómo que está cerrado un asunto en el que se ha linchado a varios personas?
Se está dando tal tratamiento al asunto que al final vamos a exclamar: ¡Es que se lo merecían! haciendo lo propio de los españoles antiguos con las esposas casquivanas.
Relación de hechos históricos:
http://www.mundoarabe.org/sahara_occidental_historia.htm
http://www.solidaritat.ub.edu/observatori/esp/sahara/documentos/nu.htm

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