Este es el momento para la convocatoria en Madrid o Barcelona de un congreso para la creación de una federación estatal animalista, que en determinados momentos actuaría coordinadamente.
Una federación que en momentos cruciales sirva de bandera para todos los españoles que ya no soportamos más el maltratol que se da a los animales, ni la usurpación de una nación, que según las encuestas, no quiere tales barbaridades.
Hoy en un pueblo de Guadalajara se ha agredido a cinco personas, una arrojada por un terraplen de diez metros y hospitalizada, simplemente porque querían hacer, unos, una obra buena, y los otros su trabajo, que era simplemente informar televisivamente.
Este ha sido un salto cualitativo de la babrbarie, que refleja la violencia de ese componente bestial que los tibios quieren justificar con actitudes miopes. Hay que ser muy lerdo para no prever la deriva que pueden tomar estas actitudes.
Este salto, esta ampliación en el ámbito de la salvajada, demuestra que es un asunto muy serio que ya tiene repercusiones en la convivencia española.
¿Es que las autoridades van a promocionar una mal llamada libertad que permita la agresión como forma de expresión? ¿Es que las autoridades van a seguir inyectando miles de millones para que se consolide una escuela de maltrato, de chulería, de delito, de represión, de regresión?
Ese congreso no sería complicado. Consistiría esencialmente en:
Crear un òrgano coordinador estatal (sería un error subdividirse) representativo de todas las asociaciones animalistas existentes que ratificaran la idea para situaciones de máxima importancia.
Dejar muy claro que incidirán activamente en las elecciones a favor de aquella organización política que demuestre un mayor civismo respecto a animales y sus defensores, y que esté dispuesta asimismo a promover acciones educativas en los colegios. Que mal español debe ser aquel que no se alarme y no pretenda preservar a sus hijos de tales ejemplos bárbaros.
Partir del principio de que cohesionar esas fuerzas despedigadas, sin mermar en nada la autonomía de cada una de ellas, las fortalecería individual y colectívamente y facilitaría su labor. Por ejemplo ¿por qué estas asociaciones no pueden recibir 7.000 millones como las que peciben las tauinas en Andalucía?
Consolidar la presencia de una realidad existente pero opacada. Hay cientos de organizaciones animalistas, con miles de activistas dispuestos a actuar en favor de una causa, a las que las autoridades no les concede la representatividad que tienen.
La inciativa de esta labor corresponde a aquellas organizaciones más avanzadas y experimentadas en este tipo de luchas.
Un primer paso sería difundir y proponer esta idea a todas esas organizaciones animalistas.

Bien. De suma importancia sería la unidad y la cohesión para que las organizaciones en contra del maltrato a los animales logren la meta. Y es que en la unidad está la fuerza, algo q aún muchos no entienden, no quieren entender o simplemente no les conviene entender.
Luism, abrazos.
Y aquí parece que tampoco... Volveremos a ver. Abrazos.