Los expertos de la cosa, que lo saben todo, dicen que hemos pasado de la geoestrategia a la economoestrategia. Mientras que la primera hace referencia a un poder directo, con carácter preferentemente militar, la segunda, como su nombre indica, tiene un carácter esencialmente económico y aparentemente blando; no hay nada más agradable que te maten de hambre o extenuación.   

Estos expertos son los que en su día decretaron que la guerra fría había acabado, seguramente informados de lo que decidieron Reagan y Gorvachov en su reunión de Malta. Sin embargo, una vez metidos en el asunto, poco a poco se descubre que ni los reagan ni los gorvachovs de turno tienen verdadero poder para delinear estos asuntos hasta sus últimas consecuencias, aparte de que no son ni fiables ni conocidos sus verdaderos acuerdos.

Los demás somos la cla en el gallinero, y no de otra forma nos tratan.

Pero ni la geoestrategia puede acabar, ni nunca dejo de existir la economoestrategia; y están tan indisolublemente unidas que son medio y fin a la vez. Napoleón pedía cañones, cañones, cañones y Wellington dinero, dinero, dinero. Lo cual es lo mismo o parecido.

Puedes tener dinero y no darte tiempo ya a comprar cañones, y puedes tener cañones pero no poder matar hormigas a bombazos. Por eso, precisamente, su sólida imbricación.

Quizás los economoestratégicos quieren decir que se ha acabado el tiempo de la amenaza nuclear. Ya vaticinaron el fin de la historia, aunque por lo que se está viendo, más bien habría que decir que acaba de empezar... de nuevo.

No está nada claro que la penetración en los continentes vaya a ser sólo vía económica. El proceso competitivo se ha iniciado una vez más, pero ¿qué ocurriría si una potencia se viera sin mercados y con cañones? El imperio inglés se contruyó gracias a cañones en barcos y al expolio de lo que habían expoliado otras naciones. Esto no lo han olvidado, y buena nota tomaron de ello McKinder, Haushofer y otros, que no decían tonterías como las que dicen los expertos de ahora.

Sus esbozos  y diseños no parecen nada anticuados, y el grueso de la economía sigue desplazándose del Atlántico al Pacífico, mar que circunda a los países pivote, los cuales también tienen economía y cañones y son el verdadero objeto de deseo.

Realmente, lo que se quería decir con esto es que cuándo empezaremos a leer en los periódicos cosas serias y no banalidades electoreras de gentes que nada representan y cuya única misión es la de activar a la cla. Ya que está uno en el gallinero, sería bueno saber por qué.