Charlas con un misántropo. ¿Dos liberalismos enfrentados?
El misántropo se acoda sobre la mesa de mármol y observa la decoración: Pleno siglo XIX --se dice--. Tenían más gusto que ahora.
Su amigo lee el periódico concentradamente.
Una chica de culo respingón se sienta y les da la espalda.
--Vaya-piensa el misántropo--Que poco interés--. ¿Qué querías?--se dice inmediatamente.
Su amigo cierra y dobla el periódico:
--¿Has leído lo de Teodorov?
El misántropo se encoge de hombros:
--Nada nuevo bajo el sol.
--Parece que sí, al menos cuestiona estas democracias y a los neoconservadores.
--Ha descubierto el océano.
--Vamos, que no te cae bien.
--Ni mal. Uno más.
El misántropo mira la espalda y la nuca de la joven. Líneas limpias. Dentro de poco, se dice, habrá perdido la belleza. Sin embargo ella está convencida de que es eterna.
El amigo vuelve a la carga:
--Está bien, critica el neoconservadurismo--argumenta.
Como el misántropo sabe que su amigo espera una respuesta y no quiere ser grosero, dice:
--Yo creo que toda esta gente busca la misma cosa: confundir.
--Él sostiene que ha de haber un cambio de sistema.
El misántropo con un gesto de mano viene a decir que así así.
--¿No crees entonces que haya una ofensiva del ultraliberalismo?
--No lo sé, pero me recuerda a aquel artículo de El País en el que pedía a los Estados Unidos que volvieran a ser como antes. Se refería a Bush. Y mi pregunta es ¿cómo antes de qué? Hablan como si nunca hubiera habido un Vietnam, una caza de brujas, un fundamentalismo económico, un vergonzoso racismo, que por cierto subsiste pero nadie dice nada.
--¿No llevas las cosas a los extremos?
--Puede ser, pero, ¿no está claro el engranaje?
--¿Qué engranaje? Él es un escritor y expone sus ideas.
--Sí, que le publican, aplauden y que consisten en: Que mala es esta sopa, toma la otra, a la vez que te tiende su taza.
El amigo sonríe.
--Hombre, hay que leerle con un sentido de generalidad.
--Precisamente, él no generaliza, sino que concreta y discrimina, aunque con un lenguaje blando: aquí los malos: ultraliberalismo, estalinismo, nacionalismo, maniqueísmo, mesianismo, mercado ciego, xenofobia... al otro lado ¿qué?¿la nueva frontera de Kennedy? No te olvides de Indonesia.
--Él se refiere a la democracia que empezó a menguar con Reagan y Tatcher...
--Antes de Reagan y Tatcher había guerras coloniales muy cruentas en el sudeste asiático, en Argelia, en Kenia, en el Congo belga; golpes muy duros en América latina, apoyo a dictaduras en Europa. ¿Eso es lo de antes? No entiendo nada. O no quiero entenderlo. Y esa obsesión con el estalinismo. ¡Que no hay ningún Stalin a la vista! Pero que obsesión, o que manipulación...
--¿Por qué manipulación? Quizás temen una resurrección de la Rusia soviética.
El misántropo niega con la cabeza:
--Ellos mismos cultivan dos monstruos en los extremos, y nosotros mismos, por reacción, vamos hacia el centro, el sacrosanto centro aristotélico, que sé que soy pesado con ganas y lo he repetido miles de veces, pero que justifica la esclavitud, es decir, la propiedad sobre el hombre, las colonias, el monopolio de los capitales. ¿Qué ha cambiado en sustancia? Sólo cambian los grados... y según se mire. Aquí hacemos abstracción de la buhardilla y del sótano y sólo nos referimos al saloncito de estar.
--¿Tú no crees que hay un ascenso de los nacionalismo, por ejemplo?
--No en el sentido que ellos describen. No se persigue a los gitanos, sino a los pobres. Como decía aquel jugador de baloncesto famoso: "Yo no soy negro". Y claro que no lo es. Ni son musulmanes los jeques árabes. Les importa un pito las formas de vida distintas que dice el búlgaro Teodorov. ¿Le molestó a los franceses americanizarse después de la guerra, con lo que ellos eran con su Francia, la más bella, la más grande, la más fuerte? ¿les molestó el american way of life a los arios alemanes, o se dejaban el culo por parecer yanquis?
--No sé, suena un poco simple. Perdona la expresión, suena maniqueo, como dice él.
--Claro, a él le publican y a mí no... Pues vale, pero es que la cosa es simple. Y mí maniqueísmo no es sino reflejo del de ellos. A lo que voy, no hay un capitalismo democrático y otro totalitario. Hay un capitalismo que se adapta a las circunstancias. Con una mano te da dos y con la otra te quita tres. Cuando la cosa va a estallar, te da tres y te quita dos. Pero ellos, que hablan de democracia, de libertad, no quieren analizar que mientras haya semejante concentración de capitales, la democracia será incompleta e insatisfactoria. Sobre todo la económica. Eso es el ultraliberalismo, que el dos por ciento posea el cincuenta por ciento. ¿Piensan cambiarlo? ¿Cómo? ¿Desmaniqueando, es decir, con palabras? Mira, la política sin números es nada. Lo que pasa es que ahora los números están revueltos. En el momento en que Bolivia dice: 50% de los beneficios del petróleo para ti, 50 para mí, ya surge el nacionalismo, y el etc etc... y lo que es más importante, la respuesta de ese capitalismo, que puede tener un problema grave con los números y con sus ciudadanos si ahora resulta que ya no puede repartir parte de ese 85% que recibía y que tanto juego les ha dado. Los esclavos de Aristóteles se veían, los nuestros no, nuestros porque nos beneficiamos todos de su producto.
--Hijo, para ti todo está en el mismo saco.
--No, que va. Hay diferencias, por supuesto, y no es lo mismo vivir con Pinochet que con la presidenta de ahora, pero no hay que olvidar--piensa unos instantes--digamos que la etiología. Teodorov habla de cataplasmas, cuando la enfermedad puede ser mortal.
La chica del culo respingón se levanta.
--¿Por qué llevarán los pantalones tan ajustados--pregunta el misántropo--, si luego les molesta que miremos?
Su amigo ironiza:
--Quieren que sólo miren los guapos y jóvenes.
--Ves, somos distintos hombres y mujeres. Yo me conformaría con que sólo me miraran las feas...
--La etiología--repite el médico, pensativo, a la vez que se le van los ojos detrás de ella y de sus atributos.
El misántropo sonríe.
El amigo pone cara de extrañeza:
--Me he acordado de un chiste--dice el misántropo--. Un amigo se encuentra a otro, que camina alobado. ¿A dónde vas? le pregunta. A donde vaya ese culo, responde el otro.
El amigo se echa a reír. Luego dice:
--Como médico, me ha gustado eso de la etiología.
--Pues las etimologías también ayudan.




Joaquín Martínez dijo
Cuando se acabe el petróleo se acabará la farsa. Ojalá y se cerrase el grifo mañana mismo.
23 Septiembre 2010 | 06:35 PM