Charlas con un misántropo. ¿Sr. no?
El amigo médico del misántropo dice casi con desesperación:
--Pero es que no se puede estar con un no permanente en la boca.
El misántropo asiente, casi con convicción, lo cual desconcierta a su amigo:
--¿Estás de acuerdo?
--¿Cómo no estarlo?
--Entonces...
El misántropo se encoge de hombros:
--Entonces, nada. No llego a más.
El amigo no sabe si reír o enfadarse. ¿Le está tomando el pelo? Y así se lo pegunta.
--En absoluto, estoy hablando muy seriamente, casi dramáticamente...
--Bueno, no quería que convinieras con ese grado de desesperación.
--A veces tengo un lenguaje tremendista. Ya sabes, excesos de una mente obsesiva; pero digo dramáticamente porque son cosas preocupantes.
--Veamos, todo comenzó sobre los resultados en Venezuela. A ti te han preocupado, los demás, más positivos, hemos dicho, adelante la lucha.
--En estos trances siempre recuerdo la frase de alguien a quien no recuerdo: Cuando miro el futuro soy pesimista, pero cuando miro el pasado me vuelvo optimista.
El amigo levanta las cejas:
--Hoy estás especialmente enrevesado. Te contradices ¿no?
--Claro, porque ese es el problema. El mundo avanza, o eso creemos, porque también me lo pregunto. En mil ochocientos y pico los africanos exportaban más que Europa. No toda África padecía el zarpazo de la esclavitud. Estas hambrunas de hoy no existían. Así que igual estamos trabajando con una mentira más sobre la evolución. Pero parece que sí, que desde nuestra perspectiva hemos avanzado. En el tema de la medicina tú lo sabes mejor que nadie-el médico asiente--, y sin embargo no termino de convencerme de nada.
--A ti lo de Venezuela te preocupa especialmente.
--Claro. Hoy leía los blog de Abril y Omar, y su actitud me resultaba envidiable. Pero, tú sabes que yo soy muy intuitivo. ¿Por qué siento este malestar?
--Quizás estés enfermo.
El misántropo asiente:
--Todo es posible. La neurología tiene su propia ideología. Pero es que hasta el discurso de Fidel Castro, que Abril intercaló en su artículo, me sonaba a compromiso, a obligación, a un esto es lo único que podemos decir.
--Pero si han ganado...
El misántropo niega con la cabeza.
--La oposición se consolida poco a poco. Para mí fue muy grave, muy cuestión de encrucijada, que Chávez perdiera el referéndum. Siempre me vienen a la mente Chile y Nicaragua...
El médico va a decir algo, pero el misántropo prosigue:
--Y quien me oyera pensaría que sé algo especial sobre esos asuntos. Nada de nada, un conocimiento muy superficial; pero algunos cuadros se ven mejor a distancia, es decir, con una percepción defectuosa, que a diez centímetros del lienzo...
Se miran en suspenso.
--¿Y qué se puede hacer?
El misántropo levanta las manos en señal de impotencia; en ese momento no puede evitar recordar a Joaquín Martínez, que sabe bien de esa gesticulación exagerada de los franceses. Sólo le faltaría un, mon Dieu!
Vuelven a mirarse en suspenso:
--Entonces-dice el médico-tú trabajas sin hipótesis.
--Yo no soy un analista político, ni un científico;... quizás por ello echo en falta esos análisis de otros. El discurso de Fidel, está muy bien como arenga. Y sé que esos análisis se hacen a puerta cerrada, porque en ellos surgen cuestiones muy reservadas, pero ¿debe seguir siendo así?
--¿De qué otra forma podría ser? No van a informar a los otros de sus estrategias.
El misántropo sabe que va a decir más, pero suelta la frase para evidenciar la poquedad de sus argumentos y asegurarse así una retirada digna:
--¿Lo sé yo acaso?
El médico se impacienta, pero antes de que pueda manifestarlo, el misántropo prosigue:
--Lo que yo deseo decir simplemente es que es un problema dificilísimo-los ojos del médico se abren de par en par ¿eso es todo?--. El pueblo es una disparidad de criterios, de niveles formativos, de egoísmos, de cobardías sociales, porque la cobardía es efecto obligado de la debilidad social, como la religión lo es de la pobreza y la manipulación de la religión del poder... Por otro lado se está frente a una cosa consolidada secularmente, frente a una labor mucho más definitiva, construir, y deprisa, que si no te lo derrumban. Y están los recursos que cada clase, unos en más y otros en menos. Y para mayor dificultad se da una relación entre inteligencia, gratificación social y mando, lo cual es muy negativo...
El médico le interrumpe; le interesa el asunto:
--¿Una relación entre inteligencia, gratificación social y mando? ¿A qué nos lleva eso?
--No sé cómo funciona exactamente un quirófano, pero supongo que hay una jerarquía en razón de la titulación-formación y en virtud de obtener un resultado sobre el problema--enfermo. Esa jerarquía es el problema, problema doble porque siéndolo es imprescindible. El ejército chino en sus inicios renunció a ella, y hubo de reintroducirla. Y ese mando-cualificación, para complicarlo, representa mejores condiciones de vida. Es decir, que cuando surgen elementos preparados del pueblo, estos son absorbidos automáticamente por la jerarquía-mando-mejor vida y neutralizados. Ya no son los hijos de un padre pobre, sino que se convierten en los padres de un hijo ya rico. Es decir, hay una dinámica en la que el menos preparado siempre está en una situación desasistida de líderes naturales. Surgen sí, pero la mayoría, cuando se forma, cambia sus perspectivas. Cuidado, no hablo de traición, ni de venalidad, ni de reproches, sino de aspiraciones humanas elevadas que perjudican a las aspiraciones humanas humildes. Porque luego esa diferencia se manifiesta en todos los órdenes: capacidad, mando, quien parte y reparte, se lleva la mejor parte ¿me explico?
El médico sonríe:
--Qué rico nuestro refranero.
--Lo es. Ese es el dilema que me agobia. Esas gentes humildes se están jugando miseria o bienestar, pero no quieren enterarse. Los que votaron "no" en el referéndum estaban preocupados por libertad o autoritarismo. ¿Cuándo se van a enterar de que no hay régimen más tiránico que el de libertad de contratación y de despido, el de la libertad de establecer los niveles que se quiera de paro? En los 80, un 4% era aceptable. Luego por decreto periodístico se estableció en el 14%. Pero no iba a eso. Está trillado.
--¿A que ibas?--¿se acaba la paciencia del médico?
Algo intuye el misántropo, y se promete resumir:
--Esa intuición que tengo es que los políticos más nobles deben dejar de ser tan "políticos" y alertar a la gente. Se debe decir que deben acabarse los tiempos en los que el pueblo puede actuar como un menor sin reproche ni responsabilidad moral. No puede seguir evadiendo sus temores con un partido de fútbol, ni focalizar sus ídolos en un futbolista o un tenista. Hay que decirle a ese pueblo que han despedido a todas las niñeras; que sus héroes deportivos son millonarios, no asalariados, y que les interesa que los salarios sean bajos, menos los suyos; que los sindicatos pueden luchar o venderse; pero que esa no es la responsabilidad del sindicato, ente jurídico abstracto, con unos cuadros orgánicos que igual tienen unos intereses que empiezan a diferenciarse, por lo del mando, de los de sus afiliados. Es decir, que hay que decir que se acabó para todos la minoría de edad. Que nadie va a ser una vaya que nos proteja. Peor va a ser: muchas vallas se quitarán de en medio.
--Pero eso lo hace Chávez.
--Yo no reprocho nada a Chávez. Ha entrado con honores en la historia. Lo que hay que hacer comprender es que es impresentable que la clase trabajadora mundial haya sufrido este retroceso en su sentido de clase, que trate de identificarse con una clase cuya misión es sojuzgarla, en cuanto que sus excesos son las carencias de aquella; y que se puede perder todo en cualquier momento. Hoy los sindicatos andaluces decían que podemos volver fácilmente al siglo XIX. Hay que activar las alarmas de la gente para que se lo crean. Y hay que mostrarse preocupado, hasta pesimista, a ver si nos enteramos. Hasta ahora era tal la estupidez, que lo más lumpen de la sociedad, por la posibilidad de poder comprarse un coche se creía con derecho a maltratar al otro lumpen que no tenía coche. ¿No pasa eso en Venezuela? De algunas partes no se han enterado cuando no comprendieron el significado de aquel referéndum. De nada les sirvió la lección de la intentona golpista. Eso es lo preocupante. La democracia sólida es la económica, no la política. Esta cambia de rostro en meses.
El médico le mira agotado.
El misántropo le comprende:
--Yo también lo estoy.



abril-ale dijo
Jejejejeje...a pesar de todo, entiendo y mucho al misántropo. Por eso me cae tan bien.
Solo te puedo decir algo: el mundo puede que termine colapsando, mi cuerpo colapsará, pero no así mis ideas, mi compromiso y la esperanza en q' algún día ese cambio que muchos queremos, incluso el misántropo, se de. ¿Idealista? Quizás, pero sobre todo consecuente con mis ideas.
Si decaemos, todo será más fácil que se venga abajo. Hay que seguir, solamente seguir.
Un abrazooooooooooooooooo idealista.
29 Septiembre 2010 | 12:53 AM