Charlas con un misántropo. ¡Ay El País!
El misántropo arroja lejos de sí el periódico.
--¡Eh! que no lo he leído!... --protesta su amigo.
--Es de 2008. Me lo han dejado por un artículo sobre Clara Campoamor.
El amigo recoge el periódico:
--El País...
--Como siempre. Ahora la República enjuiciada y denostada por un periódico que hunde sus raíces económicas en el franquismo.
Su amigo frunce el ceño.
--Sí--dice el misántropo--. Polanco, Fraga... Todo esto son proyectos planificados en la muerte de Franco, o antes, para que nada se desmande.
--¿Qué dice, que tanto te ha indignado?
--Tú sabes, como yo, que la República nació con todos los enemigos que pueda haber en el mundo y más, y con un par de amigos, como mucho. Pues bien, ahora El País, periódico sucursal de Washington... claro, ellos apoyaon a Franco por unas bases ¿qué iban a ser si les deben todo, vida, dinero, honra, cambio de piel, inmunidad? Pues bien, ellos con esas raíces carcas, ahora dan lecciones a la República, que dio en tres años, lo que no dio España en tres siglos.
El amigo resbala la mirada por el artículo subrayado:
--¿Qué te ha indignado?
--Todo, el artículo, la acción en si; nunca quieren mirar al pasado ¿cómo van a querer mirar? y ahora salen feministas. Polanco feminista. Sabrás que llevó uniforme del movimiento, aquellos ridículos uniformes entre boys scouts y frente de juventudes.
El amigo lee la frase subrayada con más énfasis:
"La Revolución Española vista por una republicana (Clara Campoamor) relata los días en que Madrid se convirtió en una capital de los horrores, sembrada de checas y paseos, un lugar donde la vida de un hombre valía muy poco si no tenía amigos influyentes entre las autoridades o el carné de un partido de izquierdas".
--Sí--murmura--es indignante.
--Y la señora, que tuvo mucha culpa de lo que ocurrió, se larga a Suiza, y desde allí no tiene otra cosa que criticar a quienes se batieron heróicamente contra el fascismo durante tres años. Nadie, nadie, creía que ni madrid ni la República pudiran durar ese tiempo. A lo sumo los especialistas militares del extranjero le daban meses.
--¿Tan trascendental crees que fue lo del voto femenino?
--¿Se espera dos milenios y no se podían esperar cinco años?
--Un enfoque... Pero ¿fue tracendente?
--Ahora no te hagas tú el nuevo. ¿Qué dijo Indalecio Prieto?
El amigo sonríe:
--Eso, ¿que dijo?
--Pues que era una puñalada contra la República...
--¿Por qué?
El misántropo mira extrañado a su amigo, al que creía más versado en la Historia de España, pero se ve que la medicina absorbio todas las potncialidades de su seso.
--Había dos posturas, la de Clara Campoamor, que quería el voto para las próximas elecciones, y la de Victoria Kent, que aconsejaba esperar en cuanto que el voto femenino en aquellos tiempos de curas trabucaires era un voto cautivo de la Iglesia. La mujer española, sobre todo la de los pueblos, era muy conservadora, y no hacía nada sin consultar con el párroco.
--Quizás fuera un tópico y Clara tuviera razón. Que el derecho de voto las haría reaccionar...
--¿Clara? Mmmm. ¿Habéis comido juntos? El 44% de las mujeres eran analfabetas. Se da el caso de que muchas obreras se opusieron al seguro de maternidad porque decían que era inútil yque encima había que pagar una cuota...
--Entiendo--el amigo echa otra ojeada a la página--.Y ganaron las derechas.
--Exacto, y Clara Campoamor no consiguió escaño. Sintomático. La adalid de aquel voto femenino, dejada en la cuneta.
--Esa es la política...
--Esa es la política dirigida por quienes no representan los intereses legítimos de los intereados. Después de todo, y sin que se le pueda reprochar nada personalmente, sí se puede hacerlo políticamente: militaba en un partido liberal burgués, y desde esa trinchera quería liberar a unas mujeres que habían estado sojuzgadas secularmente por los elementos cuaya ultima versión era precisamente la liberal burguesa. Objetivamente, y aunque luego se diera de baja, ella formaba parte del entramado que llevó al gobierno a Lerroux y a la derecha más extremista.
--Pero, quizás en sus miras la cosa no fuera tan política.
--Era diputada. A ver si era como los ministros de Franco, que decían que no eran políicos. Pero, se le dan vueltas a una cosa que parece clara: ¿quién gano? ¿Y desde esa victoria, qué se organizó?
El misántropo ríe entre dientes:
--Que mafia. Están obsesionados, una por decirlo, y otros por repetirlo a estas alturas. Y ellos en el justo medio.
El rostro del amigo inquiere.
--Pensaba--responde el misántropo--que un organismo público, de esos dirigidos a los jóvenes, en una semblanza de ella, recogía sus advertencia: que no darle el voto a la mujer, la abocaría a la dictadura o al ...¡comunismo! ¿Serían esas sus prisas?
--Lo que no veo nada bien es que mientras los suyts se baten, rodados en Madrid, en desigualdad de condiciones, con la llamada quinta columna dentro, ella, desde el extranjero, se dedique a criticarlos. Una mujer que se desclasó, despues de todo.
El miántropo asiente:
--Creo que alguien dijo en la República que tenían la serpiente enroscada en los piés.
--Que tiempos aquellos.
El misántropo reflexiona, luego pregunta:
--Y ¿crees han cambiado tanto?




abril-ale dijo
Con esta lectura recordé a una mujer nicaragúense q' también se desclasó. Y mira que admiro su talento como poetisa. Ya me referiré a ella en mi blog.
Abrazos fortísimos y excelente fin de semana.
2 Octubre 2010 | 04:42 AM