Que absurdas resultan esas personas que se apasionan en el combate por la violencia de género y luego defienden la violencia de especies. La violencia es una, y las diversas formas que adopta, se alimentan entre sí. El violento es un psicópata que para sobrevivir sólo necesita una víctima, sea mujer, extranjero, infiel, animal u objeto. Su bandera es la destrucción. Que inconsecuencia a su vez la esos enamorados de la creación por ser obra de "su" dios (alter ego de su yo), y que luego fomentan la destrucción de la obra de su propio dios.