Charlas con un misántropo. ¿Políticos?
El misántropo observa a su interlocutor. Es un hombe fuerte, nudoso, no demasiado alto. De mirada apagada, como si hubiera consumido lo mejor de él. Lleva en la mano unos rollos de papel.
Entonces-dice el misántropo-su pasión es la política.
Están sentados frente a frente. El otro sonríe y niega con la cabeza.
-No, no es mi pasión, es mi necesidad.
-Su necesidad como pasión.
Vuelve a negar:
-Cada clase desarrolla la política de una forma.
Esta vez es el misántropo quien sonríe. Comparte íntimamente esa frase. "Cada clase..." Es un buen comienzo.
-Ah-exclama-Vd. cree que las clases existen.
El otro teatraliza una expresión de sorpresa y con ambas manos se muestra a sí mismo:
-¿No voy a creer en las clases con este chandal gastado, estas sandalias de plástico, y después de haber descargado tres camionetas de mudanzas que me sostendrán tres días?
-Pero no se paga mal... creo.
-Ni bien. Puedo estar tres, cuatro, hasta cinco dias sin que me llamen. No es mía la camioneta.
-Entiendo-dice el misántropo, mientras observa la gorra azul marino y las gafas ahumadas del extraño trabajador, que parece estar en las últimas y cuya rudeza, sin embargo, sólo es aparente.
-Y ¿cuáles son esas clases de políticas?
-En realidad sólo dos clases. Para servirse o para creer que se va a cambiar algo.
-¿Para creer o por creer?
-Para creer... No tengo la menor convicción de que se vaya a cambiar nada. Pero necesito creerlo. Si no igual, no resista,
-Mal viento ese para un viaje tan largo.
-Y lo que es peor, sin marinería.
La sonrisa del misántropo achica sus ojos:
-No entiendo bien... algo pillo... pero...
-Sí, que los trabajadores de hoy no están por la labor. O no necesitan gran cosa, o su ignorancia les impide vislumbrar otras posibilidades.
-Es decir, que los trabajadores se han aburguesado--puntualiza el misántropo.
-Si por aburguesamiento entiende adquirir cosas, sí; pero no creo que compartan la mentalidad de la burguesía, al menos de una burguesía ilustrada.
-Es una suerte, entonces.
El trabajador mira fíjamente al misántropo a través de los cristales ahumados. El misántropo no sabe qué pasa por su mente, pero de repente piensa que su tono con su compañero no es el más adecuado "¿No le estaré hablando de arriba abajo?" piensa con aprensiòn.
-No-dice por fin el otro- es un estado de ignorancia de las cosas importantes. Saben poner en marcha un ordenador, pero luego no saben qué hacer con él. Aparte de bajar música, películas y juegos... La cultura de la evasión de los problemas.
-Pero es general...
-No lo sé; creo que las otras clases tienen una noción bastante más clara de cuáles son sus intereses... Ahora mismo, ¿no ve que rapiña de derechos y beneficios?
-¿Y Vd. cree en la posibilidad de un cambio radical?
-No.
Lo ha dicho secamente, con convicción. Sus palabras y los músculos de su cara armonizan perfectamente. El misántropo se dice: "Este es de los que no quieren que les vayan con tonterías"...
-Entonces ¿por qué lucha?
-¿Luchar? ¿Es posible hacerlo? Aquí no hay fábricas, ni campo; sólo hay oficinas en las que sería una locura hacer proselitismo-se echa a reir-les da vergüenza ser trabajadores. Sueñan con que son "ejecutivos" que le llevan el café a su jefe.
-Pensé que pertenecía a algún movimiento.
-Imagínelo como un pequeño grupo que lee, comenta, estudia. Por el momento nada más.
-Amplíen el círculo.
-Eso intentamos.
-Quizás deberían contactar con otros sectores. Si su afán es estudiar, realizar un análisis de lo que ocurre, amigos de otros sectores, profesores, profesionales...
Levanta la mano y detiene la perorata del misántropo:
-No. No queremos gentes ociosas que se acercan a la política como distracción. Sabemos que nuestras vidas van mal, y queremos saber el porqué por nosotros, con la ayuda de los clásicos. Mire, que resucitara Saramago y no lo querríamos en nuestros grupos...
-Saramago era potable...
-Pues para él. Mire, queremos gentes como nosotros, que vivan las mismas, exactas experiencias que nosotros. Uno de los problemas que tenemos es que nos representan, o eso proclaman, gentes que no tienen nuestros mismos problemas. ¿Cómo van a entendernos? ¿Cómo va a entender qué es vivir con 800 ó 900 euros quien tiene miles de millones, como la ministra de Industria. No, esas mezcolanzas siempre terminan en paternalismo, en manipulaciòn, en convertirnos en los pegacarteles de los "jefes"... Y en su excusa, la que les permite decir: somos un partido obrero dirigido por millonarios. No.
-Pero así aislados, ¿qué van a conseguir?
-¿Qué vamos a conseguir unidos a políticos que van a servirse a ellos mismos...
-Algo más que...
-¿Cree que tendría sentido militar en un partido que está laminando todos los pocos derechos sociales de los que disfrutábamos con dificultades? ¿Cree que voy a ir del brazo de un ministro de Trabajo que va a poner en marcha lo que criticaba días antes en manifestaciones de un sindicato antagónico con el gobierno? ¿Cómo el médico aquel que se volvía monstruo por la noche?-se echa a reir-No hablaba de Feliciano Fidalgo, que algo así es... Del de la novela
El misántropo ignora este comentario:
-Hay otros partidos a su izquierda...
El trabajador frota sus amplias manos, apoyados los brazos sobre las rodillas:
-Mire, se puede hacer, o no se puede hacer; pero no se puede hacer lo que no se debe hacer. Uno de los males de nuestra política es la gran confusión. Hasta los cubanos me han sorpendido.
-¿Qué han hecho los cubanos?
-Poner en la Habana una estatua a Eva Perón.
-Será un guiño a Argentina, a Cristina Fernández.
-Sí, sí, lo entiendo. Pero esa es la necesidad de estos tiempos, necesidad que ya veremos que frutos da. Más bien secos.
El misántropo hace un gesto de duda asertiva.
-Le entiendo perfectamente.
Vuelve a observar al misántropo a través de sus cristales marrón oscuro:
-Ocho años, ocho años en la cárcel para ver este circo.
-¿Ha estado ocho años en la cárcel por política?
Asiente.
--¿Puedo saber en qué grupo?-pregunta el misántropo. Desde un principio ha hablado con sincero respeto a este hombre, pero su estima y respeto han aumentado.
El otro rechaza contestar con un gesto de la mano.
-Quizás fue una opción erronea-se limita a decir.
-Entiendo que no quieran a esta gente con Vds.
-No, además, es completamente inutil. ¿Pondría en el mismo barco a un grupo de hombres que no tiene nada que perder con otro grupo que puede perderlo todo?
-No, creo que no.
-Ya se lo dije, esta gente vive esta política como un entretenimiento. Sus riesgos son ascender o descender en sus cargos. Ya ve la Bibiana, de ministra a subsecretaria... Trágica elección. Siete años de parlamentario, y jubilación de primera. Sería estúpido confiar en que su buen corazón intuirá mis verdaderas necesidades.
-Pero no todos pueden ser cheguevaras.
El otro sonríe:
-¿Cree que lo pretendo, que soy un romántico? Aquí al campo sólo se puede ir para molestar cabras. Pero a lo que iba, que me he ido: nosotros estamos en un periodo de reflexión. ¿Hay algo que hacer? ¿No hay nada qué hacer? ¿Esto empeorará? ¿Recuerda a Agnelli-el misántropo asiente y murmura "el de la FIAT"-pues dice que a Europa le quedan no más de diez años de estabilidad económica...
-Pues vayan adoctrinando...
-¿El qué? No lo sabemos, creo que nadie lo sabe. La política se ha convertido en un tablero de regiones. Lo que sabemos es que no queremos gente bien intencionada, que por generosidad, y estoy hablando ahora de los buenos, está dispuesta a arriesgar su bienestar por un sentimiento de solidaridad...
-Esa es gente ideal. Son los mejores corazones de la sociedad. ¿Hay algo más poderoso que la solidaridad; algo más generoso que el apoyo del que no necesita nada?
-Sí, lo hay, la necesidad. Ese es uno de los problemas. La suplantación bien y mal intencionada. No sé quien lo dijo, pero dijo que eran los esclavos los que debían romper sus cadenas.
-Muy... muy estricto. esto no tiene nada que ver con el bloque interclasista actual.
-El bloque interclasista ha llevado a que los de siempre se hayan merendado una vez más al resto. Y no se trata de disciplina de grupo, sino de acciones consecuentes. La política no es algo idílico, agradable, algo como tomar el té a las cinco y discutir sobre filosofía. La política te puede arruinar la vida. Cuando eso se vislumbra, muchos se echan atrás, con el consiguiente debilitamiento en el momento menos oportuno. No, si consolidamos algo ha de ser con gentes que a un lado tienen el abismo y al otro la salvación. Nuestra gasolina ha de ser la desesperación, no la filantropía.
-Suena decimonónico.
-Quizás sea la palabra más acertada. Me temo que efectívamente regresamos al siglo XIX. Míreme a mí. Yo no he vestido ni calzado siempre así, ni he descargado camionetas, ni he tenido que negarme un café. Pero ha habido una revolución, que llaman ellos, y contrarrevolución que llamaría yo si consideramos esta mínima protección social ya como una revolución.
-Es decir, que quien no lo necesite no debe unirse.
-Mientras no esté claro que va a pasar, no. Es lamentable situarte a media vida y ver que lo has perdido todo por nada.
-¿Por nada?
El otro abre los brazos explícitamente:
-¿Era esto por lo que nos ilusionamos?
-No, creo que no, aunque algo se ha avanzado.
-Sí, puede que en general. Pero insisto, si lo nuestro un día conformara algo sólido, lo primero que advertiríamos sería que han de entender que la política no es entretenida. Puede que la politiquería si. La política de verdad, la que tranforma, y por ello, provoca fuertes resistencias, no lo es. Nadie debe venir a ella para salvar a su prójimo. Debe venir porque está en igual situación que su prójimo, y que la única forma de remontar es uniéndose.
-Pero hay gente muy valiosa que no se puede desperdiciar...
-La hay, como excepciones. Mire, la gente que no comparte los mismos intereses es como exceso de tierra en el cemento. Tiene que ser gente muy convencida, muy consciente, que ha reflexionado sobre su familia, sobre su futuro, sobre el desgaste físico, sobe todo lo que puede perder... Tras esa reflexión, si asume con decisión y clara conciencia que puede estar en el principio de su drama, entonces, sí. Drama, no exagero. La cárcel, la ruina, el tajo, después de haber vivido bien... ¡el reproche de los seres queridos! puede ser muy duro.
-Entiendo.
-Tengo que irme...
Le tiende la mano. El misántropo siente como su mano es estrujada con calor.




abril-ale dijo
"Algo que realmente se ha desarrollado en mí es la sensación de lo masivo en contraposición con lo personal; soy el mismo solitario que era, buscando mi camino sin ayuda personal, pero ahora poseo el sentido de mi deber histórico. No tengo hogar ni mujer ni hijos ni padres ni hermanos ni hermanas, mis amigos son mis amigos en tanto piensen políticamente como yo y sin embargo estoy contento, siento algo en la vida, no solo una poderosa fuerza interior, que siempre sentí, sino también el poder de inyectarla a los demás y el sentido absolutamente fatalista de mi misión que me despoja del miedo"
Ernesto "Che" Gevara.
Abrazos fortísimos.
13 Noviembre 2010 | 02:46 AM