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Terra
La Coctelera

contrapunto

la otra cara de las cosas

23 Noviembre 2010

Charlas con un misántropo. Conversación con una joven amiga.

El misántropo se sienta. No le agrada que su joven amiga sea tan alta, tal como si disminuyera el volúmen de sus propias ideas . La joven cruza las piernas, lpor cierto, muy largas. Sonríe. El misántropo le devuelve esa sonrisa bobalicona que los hombres suelen poner en determinadas situaciones que no hace falta detallar. Pero inmediatamente recupera la compostura, si impresionarse por una presencia es perderla.

-Bueno-dice, como continuando una conversación suspendida anteriormente-. No hay respuestas. La vida a veces es como echar una moneda al aire. La suerte no radica en si saldrá cara o cruz, sino en haberla echado o no. Y creo que tal figura vale aún más para la política.

-Es que nevesito hacer algo verdaderamente útil-replica ella, rápidamente. La impaciencia denota que es un asunto bastante serio para la joven.

El piensa, "malo, tanta pasión".

La joven, que destaca por la rapidez de sus reflejos, casi adivina los pensamientos de su amigo.

-No estás de acuerdo...

Es raro que el misántropo afirme nada. Más bien esboza. No le quedan muchas certezas.

-Creo que a la política-responde-se llega por dos vías. Por ambición o por generosidad. Los que llegan por ambición no me preocupan. Seguramente encontrarán, en uno y otro sentido, lo que se han buscado, o lo que han buscado. Los que llegan por generosidad sí me preocupan, sobre todo si los aprecio.

-Hablas del asunto como de un drama-reprocha ella.

-A veces se convierte en eso. Es lo malo de la política, que además de imprevisible, suele ser bastante cruel para los que pierden.

-¿Entonces, debe uno renunciar a algo por excesiva prudencia?

El misántropo hace memoria; excesiva prudencia; se pasó un año entero angustiado por no decidirse a qué partido político integrarse. Ahora sonríe. Hubiera sido lo mismo por múltiples causas.

-Ya lo he comentado una vez-prosigue él-, la vida, y la política, su más viva expresión, son como un caleidoscopio. Un golpe de muñeca y no cambias una parte de la imagen, que es lo que se suele pretender... cambia todo el panorama. Es como si fueras a vender pepinos y volvieras con un burro que has comprado.

Ella ríe:

-Bueno, eso no es tan dramático.

-No, pero en la política sí. Puedes haber ido a ayudar a determinadas gentes y regresar con que esas gentes siguen igual, y tú peor que ellas.

-Es un pensamiento muy conservador. ¿Te molestará que diga, incluso, reaccionario?

El misántropo niega con la cabeza:

-Los reaccionarios a veces tienen razón. Recuerda que hasta un reloj parado acierta dos veces al día. No pretendo tener razón, ni ser mejor, ni mostrar que tengo algo claro: te transmito mis temores. Lo que quiero decirte es que hay muchos factores. El primero, vas  ayudar, y no se dejan. Esa es la primera sorpresa. Y no se dejan quizás porque saben; no se fían porque intuyen que te pegas a ellos, pero que no te fundes con ellos. Saben, además, que les puedes cambiar el paso, ir a otro ritmo que al que creen les conviene. La política no es ir de fiesta. Hay quien la ha definido como la antesala de la guerra. ¿Quién puede ir contento a la guerra salvo los ingenuos y los incautos?

Ella asiente, aunque él sabe que la joven no suele moverse fácilmente de sus convicciones.

-Porque tu vas a ayudar-dice el misántropo-, a contribuir a un mundo que crees que debe ser mejor...

-Claro...

-Pero ese mundo mejor está en manos de unos pocos que lo tienen todo ¿crees que dejarán que se lo arrebaten tan fácilmente? Para entrar en política creo que de entrada se debe tener una noción clara de cuál es la condición del ser humano...

-Me pierdo un poco...

-Normal porque me he ido. Lo que pretendo decir es algo fundamental para mí, que he tardado mucho en captar. Yo me he peleado físicamente muchas veces. Lo reconozco, era un poco idiota. Y ahora me doy cuenta del desequilibrio de tales peleas. Si ahora me peleara, que no, sería con una violencia muy distinta a la de aquel joven imberbe e incauto. Yo simulaba pelearme. Pero ahora, consciente de la violencia que hay en la mayoría de las cabezas humanas, esa pelea sería otra cosa, muy distinta a aquel infantil simulacro. Casi sería el riesgo de ir a la cárcel o a la tumba. Imagínate a los esclavos. Por lo general hombres fuertes, aguerridos, adiestrados. ¿Imaginas la violencia ejercida contra ellos para que no se rebelaran? Pues no creas que las cosas han cambiado gran cosa. Con todo esto quiero decir que no vemos la realidad, vemos una capa de pintura más o menos decorativa. Pero en el fondo de la sociedad aún late una gran violencia. Hemos idealizado hasta a Jack el Destripador, y leemos placenteramente libros sobre él. Pero ¿leemos qué significa un hombre que necesita desventrar prostitutas? Pues eso ocurre con la guerra, con la represión, con la utilización de la mentira, con los infundios. Me pregunto cuánta gente inocente no habrá en las cárceles...

-¿Y?

-¿Y? Pues que te quieres meter en ese mundo alegremente, con un montón de datos todavía desconocidos.

La joven reflexiona:

-Sí, estoy de acuerdo, pero esos datos los tengo presentes...

-¿Estás segura? Imaginas quizás que los elementos más honrados de esa caballería han de iniciar una carga en la que no saben si los demás les seguirán? Muchas veces, esos jinetes descubren que están solos ante el enemigo, y que los demás no les han seguido y siguen en sus líneas...

-Sí, Es cierto. Y quizás incluso reprochándole al jinete su imprudencia.

-Exacto, exacto... Porque no se trata sólo de decidir si te apuntas o no a la sagrada misión de redimir a la humanidad, y sin ironía. Sino que tienes que aclararte un montón de preguntas previas...

-¿Cómo cuáles?

-¿Quiénes? ¿Cómo? ¿Hasta dónde? ¿Y si me quedo en medio, sola? ¿Y si lo que buscan no es una remisión en un sentido absoluto, que es casi lo que tú buscas, sino un simple acomodo? ¿Qué están dispuestos a entregar? Por supuesto ¿qué estás dispuesta a entregar tú? Recuerda ¿familia, estatus, salud, incomprensión? ... y más cosas que puedes imaginar por ti misma según tus particulares condiciones.

Ella asiente. El añade.

-¿Lo has calibrado?

-Es que cuando veo a esos niños...

-Sí, es horrible. Realmente yo no te digo ni sí, ni no, simplemente intento evaluar el precio, recordándote por enésima vez que no me creo poseido por la "verdad". Igual soy un simple timorato. Previamente, quizás, haya que adquirir la certeza de que ese es el único camino que le queda a uno, la certeza de, como decía el héroe, sólo quedan los amigos políticos como únicos amigos, eliminada familia, vocación, situación, aspiraciones, esperanzas, amores... Salvo que te dediques a la otra política, a la ordinaria, que al final no sé si termina contaminándo e intoxicándole a uno. En ella, o pasas por el aro, o duras un mes. Y no creas que no provoca lágrimas, aunque son de otro tipo: ambición defraudada, soberbia castigada, a veces los más ineptos pero más corruptos pasando sobre uno, etc. etc.

La joven sonrí y asiente:

-Lo he pensado, sí-afirma-. No es fácil conciliar los deseos de justicia y saber a la vez que está rodeada de trampas que al menor descuido te seccionarán un tobillo o una mano... Sé que no es fácil. Quizás la de tener estas ideas y sentimientos sea una fatalidad.

-Yo, ahora-responde el misántropo-, no tengo seguro que de tener un hijo lo formara en estas ideas. No, después de comprobar que muchos de los fracasos no tienen otro nombre que condición humana.

La joven apura el vaso:

-Me tengo que ir. Me has ayudado mucho.

-No, sé que no. Eres de los seres complicados que se sitúan frente a dilemas complicados. Aunque, casi siempre las cosas salen solas, donde no las habías planeado. Quizás el único consejo sea que esperes la ocasión ¿Cuál? la que surja...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

abril-ale

abril-ale dijo

Creo conocer a la joven amiga del misántropo. Una joven soñadora, obstinada, fiel a sus ideas, pero sin nada de experiencia en estos avatares, y bien hace el misántropo en desnudarle la realidad. Al final, dos caminos tendrá la chica: persistir en su intento de pretender ayudar a un cambio que ella cree posible o prepararse más y tratar de entender hasta la última coma que el misántropo le señala. ¿Qué hará? Sería interesante leer una segunda charla.

Abrazooooos.

23 Noviembre 2010 | 06:02 PM

luism

luism dijo

Uf, hablé con el misántropo, y me confesó que había quedado vacio. Esa confesión me ha defraudado. Insistiré. Quizás falte su amigo. besos.

PS.- Me falla el ordenador. Se apaga y enciende. Que lata...

23 Noviembre 2010 | 07:32 PM

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CATECISMO IGLESIA CATÓLICA 2416 Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial (cf Mt 6, 16). Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria (cf Dn 3, 57-58). También los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís o san Felipe Neri. 2418 Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos.

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