"A lo largo de la hora que duró su entrevista Putin se mostró relajado, según han comentados fuentes de la cadena que ha adelantado hoy a la prensa extractos de la conversación. El primer ministro ruso advirtió que si EE UU no ratifica el nuevo tratado START firmado en abril pasado por Medvédev y Barack Obama, Washington obligará a Moscú a aumentar su potencial nuclear.

"No es nuestra elección; nosotros no queremos esto. Pero no está en nuestro poder [obrar de otra manera]. Nosotros decimos simplemente que es esto lo que sucederá si no nos ponemos de acuerdo para hacer esfuerzos conjuntos en esta esfera", señaló Putin. Medvédev había advertido en su discurso sobre el estado de la nación que si Occidente no crea con Rusia un escudo antimisiles en común, se desencadenará una nueva carrera armamentista".

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"Puede que el nuevo START el tratado de desarme nuclear firmado en abril entre Washington y Moscú tenga una transcendencia mundial que afecte al bienestar de todo el planeta pero, para los republicanos de Estados Unidos, se ha convertido en un arma contra el presidente Barack Obama: un simple asunto de política interna que, por encima de la seguridad nacional o internacional, les servirá para medir las fuerzas que le quedan al presidente en los próximos dos años de mandato.

"Sin la ratificación del nuevo START por el Senado no tenemos un mecanismo de verificación para asegurarnos que sabemos lo que están haciendo los rusos", dijo el miércoles Obama, en un acto en el que apareció junto a Colin Powell, secretario de Estado bajo la Administración Bush.

Más sutil que Palin y McConnell es el senador conservador Jon Kyl quien ha vinculado la ratificación a la aprobación de una partida presupuestaria que va por los 84.000 millones de dólares para modernizar las instalaciones nucleares estadounidenses. La petición va contra el mantra republicano de reducir el déficit presupuestario y aumentaría aún más el gasto en defensa, que se come entre el 30 y el 40% de los presupuestos del país.

En su estrategia, los republicanos han hallado un buen aliado en sus más acérrimos enemigos, los comunistas rusos, quienes votarán en la Duma contra la ratificación. Aunque su voto no es esencial, su posición ha tenido eco en el presidente ruso Dmitry Medvédev, quien explicó que no llevará el tratado a votación hasta que lo haga Washington. Medvédev parece harto de que el Senado de EEUU haga siempre la misma jugada desde tiempos de la Unión Soviética, cuando sólo Moscú ratificaba los acuerdos firmados por sus presidentes.

Azul: EEUU

Rojo: URSS-Rusia

Periodo: 1945-2002

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