Charlas con un misántropo. Sudán del Sur
El amigo del misántropo entra en la habitación.
-¿Has visto?-comenta-, un nuevo país en el mundo.
El misántropo levanta la vista del periódico:
-Ah ¿sí? ¿Y te parecía que había pocos?
-No, hombre-protesta el amigo-, es que se trata de Darfur, Sudán del Sur.
El misántropo observa con incredulidad a su amigo.
-¿Y eso te alegra?-pregunta, excéptico.
-Es el fin de un drama.
-Ah, que ya no hay drama. Que bien...
El amigo se pone a la defensiva: "Este hombe nunca está contento" piensa.
-¿Te parece mal?-pregunta.
-Me parece mal todo aquello que represente la ley del embudo.
-No entiendo.
El misántropo hace un gesto de cansancio; se pasa la mano por la cara, como si limpiara una sombra.
-No sé... pero veo que sólo se interviene donde hay riquezas estratégicas para Occidente.
-Pero esa separación es el producto de un hostigamiento. Los otros se lo han buscado.
El misántropo ríe.
-Entiendo, quieres decir que ha recibido el justo auxilio de Occidente.
-O del mundo, o de la ONU, o de quien sea, yo qué sé.
-Son curiosas las casualidades que se producen. En la zona donde está la mayor parte del petróleo, el 75%, es precisamente mayoritariamente cristiana, también con el 75%. Y justamente esa es la parte que se separa y que recibe el apoyo de la "justicia universal".
-En cierto sentido es justicia, allí había una guerra desigual.
-Una guerra desigual por una matemática injusta y mal interpretada: ¿es lógico que 8 millones de habitantes disfruten del 75% de la riqueza principal y 37 millones hayan de conformarse con el 25%?
El amigo calla.
--No es justo, es vergonzoso-se ratifica el misántropo, más para sí que para su colega.
-Pero el genocidio...
-El genocidio no es la peocupación de los alentadores de la separación. Hay un genocidio diario que mata a 50 mil personas, y nadie se rasga las vestiduras. ¿Tú has calculado cuántas personas son al año?
-No.
-Pues 18 millones y cuarto...
-Pero eso es otra cosa.
-Es simplemtente el resultado de una injusticia más, imbricada en la injusticia general, como los genocidios unilaterales que se contemplan. Si no recuerdo mal, los daños económicos, esos que se producen por otro tipo de armas que también matan, están tipificados como delitos en el derecho internacional... pero, encefalograma plano mundial para el asunto.
-¿Entonces no se debe intervenir so excusa de que no se interviene en otros lugares?
-Una justicia selectiva se puede convertir en una justicia personal. De ella ya se valieron los nazis, que entendían que las penas habían de ser según quién fuera el delincuente e incluso la víctima. Hasta ahora parece que sólo están sometidos a esa selectiva justicia los africanos, los asiáticos y los que no le baten el agua al depositario de la justicia mundial, que no se sabe quién es específicamente.
-La ONU ¿no?
-¿La ONU? -simula un escalofrío.
-Estoy de acuerdo con que la ONU ha de reformarse-dice el amigo-pero eso no la anula completamente.
-Otra historia, amigo mío.
-¿Por qué otra historia?
El misántropo reflexiona, luego dice:
-La ONU dispone de una Asamblea General que salvo error mío es soberana. No actúa la ONU así por cuestiones jurídicas, sino todo lo contrario, por presiones extrajurídicas que condicionan la voluntad de esa Asamblea. ¿Qué siginifa reformar la ONU?
Calla.
El amigo le mira.
-¿Qué significa?-pregunta.
-No lo sé a ciencia cierta, pero ¿no signiifcará principalmente quitar el derecho de veto al Consejo de Seguridad?
-Eso no es malo.
-No, siempre que la Asamblea actúe soberanamente, y no al dictado de presiones económicos extra asamblearias. Porque si se siguiera igual, y no veo la forma de cambiar las situaciones de hecho que conocemos, más bien sería un paso atrás, en cuanto que quien tiene capacidad para presionar así de omnipotentemente al margen de la ONU, quedaría liberado del único control que hay sobre él, el de las potencias no dóciles que tienen capacidad de veto en el Consejo de Seguridad.
-Tú razonas un poco al margen del sentido común.
El misántropo sonríe.
¿-Sí? Ya habló de ello el pobre Gramsci. El sentido común, el folclore, todo esos componentes ocultos de la hegemonía. La parte del consenso que complementa la coerción. Mmmm, que gente tan inteligente, hay que reconocerlo.





abril-ale dijo
Hola, veo que regresó el misántropo y me da mucho gusto. Ya se extrañaban sus brillantes exposiciones.
Abrazos.
9 Julio 2011 | 06:40 PM