Charlas con un misántropo. El Zorro.
El misántropo mira soprendido a su amigo. Este parece muy divertido.
-¿Qué te causa tan buen humor?- pregunta el misántropo.
-Más que buen humor, que de algo ha de reirse uno para no reventar.
-Pues eso.
-Acabo de leer la reseña de la película "El Zorro". La rerrerreponen el próximo sábado como novedad ¡por primera vez a las cuatro de la tarde! (esa es la novedad), en Antena 3.
-¿El Zorro, cuál? ¿La de Banderas?
-La misma.
-Menudo personaje...
-¿El Zorro?
-No Banderas. El tirititero que se presta a todo.
-A todo no sé, pero a mentir en el cine, por supuesto.¿La has visto?
-Noooo.
-Pues te pierdes una buena muestra de lo que representa uno de los ¿cómo se dice ahora? iconos de nuestro tiempo.
-¿El Zorro, Banderas?
-No, Hollywood.
-Vaya trío.
El amigo se ajusta las gafas y lee en voz alta:
-"El Zorro es un personaje que surge del pueblo y que se entrega al pueblo. El pueblo necesita a alguien y el Zorro es casi un sueño hecho realidad, alguien que puede impedir algo que consideran tan injustificado como injusto". Esto lo dice Banderas.
-¿Y qué es lo injustificado, lo injusto?
-¿Qué puede serlo en una película sobre California hecha por los EEUU ?
-¿La libertad?
-Más o menos. El pueblo mejicano quiere ser el estado decimotercero de la Unión, así dicho, como quien habla de algo próximo y casero, pero unos poderosos e insidiosos señores mejicanos no le deja acceder a su destino manifiesto.
El misántropo se echa a reir:
-Está claro que esa parte de la historia no está clara para los directores de cine norteamericanos... ni para Banderas.
-No hay que extrañarse. Estamos ante dos monumentos de la antihistoria, Hollywood y los actores, máscaras vacias de esa máquina de la tergiversación.
-No sé hasta dónde van a llegar ese país y sus servidores a miles de dólares el segundo. Cada día que pasa es más evidente la miseria moral que nos rodea.
Después de un largo silencio, el misántropo, añade:
-No sé si sabes que Banderas fue pregonero en esta Semana Santa pasada.
El amigo niega con la cabeza.
-Y vaya emosssión y passsion que le imprimió el titiritero cofrade a la cosa -prosigue el misántropo-. Oyéndole declamar su barroco pregón quién podría imaginar que podía servir tan descaradamente a causas tan innobles.
-Pues no te extrañe que si ahora volara a Méjico lo recibirían como a un Zorro libertador.
-Es Increible; Estados Unidos le arrebata a Méjico, por la fuerza, cerca de dos millones y medio de kilómetros cuadrados, es decir, más de la mitad del territorio mejicano, y resulta que ahora un tirititero de opereta logra que quede en la mente del mundo la mentira de que el pueblo mejicano de aquella época fue feliz por ser anexionado.
-Sí, hay un gran despiste histórico y cultural en la gente. En su día me sorprendió descubrir que la Virgen de Guadalupe, adorada en Méjico, era la Vírgen de los invasores españoles. Quizás haya algo de ironía en haber llamado de Guadalupe - Hidalgo al tratado por el cual perdieron una extensión equivalente a cinco veces España.
El misántropo asiente:
-La cuestión es que un pueblo robado por todos los sitios tenga que sufrir la broma siniestra de que un marianista hispanoparlante encarne de esa forma sus sentimientos.



abril-ale dijo
Sí, son cosas que asombran e indignan. Pero todo esto es gracias a la manipulación de los grandes medios de comunicación que se encargan de distorsionar la realidad. Y, aunado a esto, el alto índice de analfabetismo o educación precaria. Ellos enseñan lo que se ajusta a su conveniencia.
El zorro no es más que un instrumento de lo que ellos nos quieren hacer creer. En resumen, la serie o película del zorro es un fraudeeee.
Saludos al misántropo y su amigo. :)
20 Julio 2011 | 06:06 PM