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La Coctelera

contrapunto

la otra cara de las cosas

6 Agosto 2011

Charlas con un misántropo. ¿Democracia?

El misántropo se encoge de hombros:

-Hoy no es fácil definirse como demócrata o antidemócrata. Es debatir sobre algo demasiado manipulado como para incluso ponernos de acuerdo en el significado de los términos.

El amigo hace un gesto dubitativo:

-No entiendo -dice secamente; sin manifestarlo piensa que esperaba algo más explícito. Últimamente el misántopo se muestra esquivo, escurridizamente inseguro en todo.

-No es fácil entenderlo -aclara el misántropo- en cuanto que ni yo lo tengo claro. Hay muchos enfoques, muchas perspectivas. Una cosa son las definiciones teóricas y unilaterales y otras la práctica. Pero sin irme por los cerros de Úbeda, sí puedo decirte que no soy demócrata de esta democracia.

-Pero ¿hay otra?

-Ese es el quid de la cuestión, precisamente. Se nos ha hecho creer que estas democracias son las únicas posibles, lo cual, para mí, es totalmente incierto. Es más, casi me atrevería a afirmar que no hay un modelo cerrado, y que en permanente vigilancia, hay que reformar y hasta revolucionar constantemente el modelo que se tenga. Estas democracias están estancadas en una mentira: un hombre un voto, y en una práctica real, un euro un voto...

-¿Crees que convencerías a alguien con algo tan ambiguo?

-No, pero es una máxima económica la de que el dinero vota. Pero como estamos hablando de esta democracia, me voy a referir a ella concretamente. En nuestra democracia faltan muchísimas cosas esenciales, ausencias que la invalidan completamente, que deberían obligar a volverla del revés como a un guante.

-Eso es algo más concreto ¿y qué le falta?

-Uf, la tira de cosas, como diría un castizo. La tira. De entrada la buena fe, elemento fundamental, sobre todo en lugares como el nuestro en el que prima la mala fe...

-Totalmente de acuerdo, en eso estoy totalmente de acuerdo.

-La democracia no es un sistema matemático. Sobre todo es un sistema moral. Si falta esa moralidad, todo lo que se construya estará viciado, vaciado de sustancia, tal como ocurre aquí. Y he de hacer una aseveración previa, digo aquí, pero realmente creo que España solamente ha exagerado lo que son defectos de las democracias occidentales. EE.UU. hace verdaderos  malabarismos con el presupuesto nacional o federal para trasvasar bienes sociales de unos sectores a otros con tal de arañar votos tácticamente y de evitar perjudicar a los privilegiados del sistema, estratégicamente. Esto ya denota un retorcimiento anormal. ¿Cómo le vamos a quitar prestaciones sociales a quienes nada tienen para bajar impuestos a los que todo les sobra?

-¿Entonces ¿equiparararías los defectos de las democracias occidentales a los nuestros?

-Sí, ¿por qué no? Nosotros más bien somos imitadores retrasados de lo que hacen esas democracias. Todas ellas han recogido el antiquísmo sistema griego, el sistema de su querido Aristóteles. Son democracias para minorías. Se realiza el juego democrático para unos pocos privilegiados, como en la antigua Hélade. Pero es imposible aceptar como patrón democrático algo que se sustentaba sobre la no participación de la inmensa mayoría, los esclavos, a los que se consideraba cosas y eran los verdaderos productores del bienestar de los pocos "demócratas".

El amigo sonríe excepticamente. ¿Se puede comparar esto a algo que trancurrió hace más de dos mil años, se pregunta?

-Pero ahora no hay esclavos -protesta sin fuerza-, y el voto es universal.

-Sí, no hay esclavos en la forma. Pero en el fondo se sigue aplicando algo que ha sido un hilo conductor a lo largo de la historia, salvo contadas excepciones: el poder, digámoslo así, sin calificarlo como económico, siempre ha impuesto sus criterios, por unas vías o por otras. Bien es verdad que cada vez la manipulación es más sutil y refinada... pero el dinero sigue siendo un poder versatil, polivalente. Quien tiene cañones, sólo tiene cañones, quizás sin obuses. Quien tiene dinero, tiene cañones, obuses, comida, traidores, pensadores mentirosos si es preciso y rectos si conviene.

-Pero la gente vota libremente. A nadie le ponen una pistola en la sien.

-No, le ponen algo más pernicioso, más interior e invisible, una mentira en la mente.

El amigo duda:

-Pero, si somos tontos, ese es nuestro cargo, no el de los poderes.

-Podemos estar de acuerdo en lo que has dicho y limitarnos al fondo de la conversación. El fondo es si lo somos verdaderamente. Y yo te respondo que creo que no. No nos interesa que triunfe la razón, sino que triunfe nuestra razón, y para ello recurrimos a todo tipo de malbarismos, incluido el del sistema matemático, desprovisto de más contenido. Estoy completamente en contra de sistemas matemáticos de mayorías obtenidas por cualquier medio.

-¿Pero hay otro sistema que no sea el matemático para determinar qué quiere una sociedad? Los votos o se cuentan... o se pesan...

-No lo sé, no sé si se pueden incorporar otros elementos en una votación, pero tampoco creo que se pueden sumar peras y manzanas, tomates y pepinos, en el sentido de que se vota sobre cosas que no nos afectan, y que paradójicamente no se vota sobre cosas que sí nos afectan. Esto que parece una tontería es un mecanismo excelente para indisponer a unos sectores contra otros, dividirlos en lo fundamental y obligarlos en lo esencial, en definitiva, darnos gato por liebre. Te pongo un ejemplo: en el referéndum de la Constitución del 78 tuvimos que votar lo que queríamos con lo que no queríamos. Y ese sistema se ha extendido a otras cuestiones. Nos muven como quieren. Fíjate que curioso, trabajadores contra consumidores, ya que unos quieren precios bajos para  que comprar no les merme los bolsillos, y los otros quieren productos caros que vender para que no les bajen más el salario; y en el fondo, la gran trampa: pero si la mayoría somos trabajadores-consumidores. Y así en lo demás: Trabajadores contra funcionarios, intentando unos que el caballo baje a burro, me refiero al bienestar laboral, y los otros sintiendose con razón agredidos y con posibilidad de que reaccionen de cuaqluier forma, que eso aún no se sabe. Los funcionarios de hoy tienen un gran sentido del servicio púbico, pero podrían reaccionar estamental, corporativamente, como en otras épocas. Ministras feministas que obtienen el apoyo de las mujeres para luego recortarles derechos sociales o enviarles a la policía porque están ocupando, fíjate qué horror, la Puerta del Sol porque esas ministras feministas han tomado medidas antilaborales, contradiciendo su "fe" feminista.

-Entiendo la letra pero no sigo la música...

-Ya. Quiero decir que no sería aceptable que, por ejemplo, los tenderos votaran sobre qué hay que quitar a los mineros para que se lo agreguen a ellos, los tenderos; ni sería aceptable que los mineros votaran sobre las rebajas que tienen que hacer los tenderos en aquellos productos que son de consumo de los mineros. Es lo que quiero decir con mezclar peras y manzana, tomates y pepinos. Pues en estas sociedades ocurre algo así: quienes han de sufrir en justicia la mayor carga tributaria, por ejemplo,  poseen los periódicos económicos que han de conformar la opinión sobre la distribución de tributos. ¿Cómo aceptar que un asunto que necesita un análisis consensuado, ecuánime, bien infomado, imparcial, patriótico, y sobre todo, proporcionado, esté en manos de una minoría interesada a la cual la opinión de la mayoría siempre les perjudicará porque son intereses enfrentados y desequilibrados? Quizás fuera necesario un sistema informático público dónde pudiéramos expresar más pormenorizadamente nuestros intereses y deseos, mediante referéndums periódicos sobre leyes importantes,

El amigo abre los ojos.

-Y he aquí la segunda trampa -prosigue el misántropo, sin dejarse interrumpir-, que los representantes de esa mayoría, es decir, los políticos, que deberían estar exigiendo aquello que interesa a sus representados, curiosamente defienden todo lo contrario. No explícitamente, sino oscuramente, con argucias, que aún es peor. El pueblo ignora que él mismo, a lo largo de la historia, ha sido quien ha sostenido verdaderamente a las sociedades y a los estados. En la Edad Media ni el clero ni la nobleza pagaban tributos, al contrario, los recibían, y los que nada tenían, los pecheros, eran quienes sí pagaban tributos. Y toda la sapiencia e instrucción se confabulaba para convencerles de que aquel era el orden querido por Dios, por la naturaleza, por la eficacia... y por la fuerza. Pues hoy no es muy distinto.

-¿Tan ignorante es la gente, somos la gente?

El misántropo se encoge de hombros.

-No sé si son tan ignorantes, pero tengo la certeza de que los otros, los no pecheros, son bastante más listos. Llevan dos o tres mil años realizando la misma jugada.

-Hablabas de moralidad. ¿Y dónde detectas inmoralidad antidemocrática?

-Un ejemplo bien simple. El Fondo Monetario Internacional tiene un único precepto, el de no gastar socialmente. Esa ha sido su política en América Latina, África y Asia, hasta destruir todas sus infrastructuras y organizar bien organizado el caos que vivimos, que también se puede organizar. Ahora sus propuestas están llegando a Occidente. Para ello acuden a todos los argumentos posibles, incluido el de la responsabilidad. Pues bien, la nueva directora del FMI lo primero que ha hecho ha sido un acto ejemplar -sonrisa irónica-, es decir subirse el sueldo un 11%.

-Sí, vergonzoso, lo leí.

-Occidente es, se proclama cristiano -prosigue el misántropo- pero nadie más alejado que él de la máxima cristianísima de "no quieras para los demás lo que no quieres para ti". Curiosamente siguen reproduciendo una sociedad estamental donde los menos lo tienen todo, y a los más se les arranca aquello imprescindible para sobrevivir. ¿Cómo va a ser solución que el 2% que acumula el 50% del pib mundial siga acumulando riqueza? Me pregunto ¿qué planes peligrosos hay proyectados que necesitan tanta acumulación de poder?

-Pero ¿cuál es la otra opción? ¿pesamos las razones? ¿depositamos en una minoría ética la diección de la sociedad?

-No lo sé. La mayoría tiene derecho incluso a suicidarse, pero conscientemente. Lo que no puede ser es que nos suicidemos creyendo que es la mejor, o la única opción. Fundamental es que recibamos una perpspectiva real de cuáles son las perpspectivas que se nos presentan.

-Pero ese déficit es del pueblo, que no sabe autoinformase, autoformarse...

-Ese es un punto esencial. Los partidos ya no representan a las distintas clases del país. Creo que nuestros políticos tienen un defecto más, muy grave, el de pecar de comodidad y de acomodamiento. Se ha producido un desclasamiento por vía de la asignación de privilegios, que lo deforma todo. Para lo que les conviene, su voto no es delegado y pueden realizar con su apoyo al gobierno políticas que desdicen completamente al programa electoral al que han prometido servir; pero para ir más allá en defensa de los intereses de sus representados, se convierten en una masa silenciosa y acrítica. Para privatizar algo del estado no se pregunta a nadie. El día que se vaya a nacionalizar algo, verás tú la de referéndums que hay que hacer. Falta de moral, falta de moral. ¿Cómo pueden pretender recortes, ajustes, sacrificios cuando ellos se han constituido en una casta cerrada que se mantiene mediante dos mecanismos: no hacer aquello que beneficia a sus representados, y hacer todo aquello que beneficia a sus no representados. Porque ellos, como representantes populares, tendrían que legislar en beneficio de la mayoría, y no en beneficio de unas minorías privilegiadas que cada día acumulan más poder, algo que es manifiestamente antitético con la democracia. No me extraña que incidan más en la libertad que en la igualdad. La libertad en la selva siempre ha beneficiado al más predador. Ahora hay un sistema muy democrático de representación muy: se ganan las elecciones con el voto de los trabajadores y curiosamente se hacen las reformas preguntándo qué quieren los empresarios. ¿Pues para qué gastamos dinero en elecciones y parlamentos? Preguntemos y hagamos directamente.

-Pero en el fondo de todo esto, y es algo ineludible, pues tú mismo lo has dicho, están los votos del pueblo, de los trabajadores.

-Sí, ese es el gran misterio. Pero, no perdamos de vista que hemos restringido la acción popular al depósito cuatrianual de una papeleta en una urna, que además es una opción cerrada e interesadamente propiciada, me refiero al bipartidísmo; ello  junto a otros mecanismos disuasorios, como son la no representación proporcional de los escaños; unas campañas enfocadas con criterios empresariales, donde más puede el que más tiene, y no precisamente hablo de razón; y en un medio donde las clases elevadas hacen valer sus prerrogativas, que son el control de la prensa, de la universidad, de la potestad infinitamente poderosa de despedir y contratar, de invertir o deslocalizar, de guardar su dinero en el país, o fuera de él. El dinero da más dinero, más dinero da más poder, más poder da más poder, más poder da más dinero. Un verdadero círculo de hierro, infranqueable, o aparentemente infranqueable. Es decir, cada elector vale los euros que tiene.

-No, no parece un sistema muy ecuánime.

-Al menos a mí no me lo parece; y para colmo, si a esos seres que en el colmo de la desesperación por ser víctimas directas de este sistema que sólo sirve para segregar gente, si se les ocurre manifestarse y mostrar su justa indignación, se utiliza contra ellos una de las argucias típicas del sistema, enfrentarlos con los ciudadanos que aún no son conscinetes de qué ocurre, como si fueran clases distintas. Es decir, que estos señores excelentemente instalados, se permiten encima reinterpretar las normas que prometiron y negar derechos consolidados, como es el de manifestar públicamente el descontento político.

-Sí, y de mala forma. En eso, gobierno y oposición se han lucido.

-Efectívamente, de malísima forma, de aprofesional forma, que es lo peor que se le puede decir a un supuesto profesional. De una forma que demuestra una total insensibilidad hacia lo que representa la tragedia individual del paro, multiplicada por cinco millones. Es decir, que señores ahí puestos, ya sea en los escaños pro gobierno, ya sea en los de la oposición, son incapaces de comprender que el nucleo de su misión ha fracasado, y no se les ocurre otra cosa que arremeter contra los efectos, no contra las causas, de la cual ellos forman parte importantísima.

-Efectívamente, pero aquí volvemos a la realidad que habías invocado. Dentro de esa necesaria moralidad esto no se resuelve con meras fórmulas ejemplares. Son problemas técnicos, aritméticos...

-No. La ejemplaridad, la moralidad nunca sobran, aunque el problema sea técnico. La propia técnica tiene su moralidad. Una de las facetas de la moralidad es la valentía. Puedes responder a los problemas miserablemente, doblegándote a los poderes, o puedes responder moralmente haciendo frente con valor a esos problemas y a quienes los promueven. Nuestra democracia ha fracasado por varios motivos, uno de ellos, por falta de valor. Pero a lo que íbamos. Primero: se desconoce la raíz de nuestros problemas porque se oculta interesadamente. Uno a uno van cayendo los talentos del país al convincente poder de bancos e instituciones financieras, que son el nuevo Mesías, de forma que sólo se asume y repite una embustera y absurda interpretación. Vincens Navarro ha demostrado con claridad que subiendo los impuestos al nivel de los suecos, es decir, gravando a los poderosos correspondietemente,  se obtendrían 200.000 millones de euros y con ellos se podrían crear cinco millones de puestos de trabajo. Pero nadie rebate ni asume la propuesta, simplemente se la deja caer en el vacio. Porque claro, un alto nivel de paro significa una clase trabajadora dividida, débil, sin acción en los sindicatos, si es que estos existen. Un gran sofisma todo... Nos hablan de agencias de calificación fantasmas, que en sus evaluaciones de la política económica, como parte interesada que son, prescriben recetas que les benefician a ellos directa e insolidariamente. Impresentable. Delictivo. En Islandia se está juzgando al primer ministro por el caos económico causado. Segundo: esa ausencia de información es la capa que oculta unas políticas erróneas que van reforzando al sector privado en detrimento del público, cuando, oh, inmoralidad, esos representantes del pueblo son, según la ley, funcionarios, eventuales, sí, pero funcionarios. Es decir, que la administración pública es su razón de ser, y no la empresa privada, que es la que ha llevado al mundo a este caos. Es decir, hasta hay falta deontológica. Ya se han olvidado de las enseñanzas de Emron, buque insignia del capitalismo norteamericano, buque insignia que se ha hundido por actividades delictivas. Tercero: no realizn una actividad política; aunque suene paradójico, realizan una actividad teatral. Les han puesto el escenario, les han dado el guión, y ellos representan la obra, que se llama "La restauración de la Restauración". Y como a estrellas de Hollywood se les paga. ¿Su misión? Convencernos de que el mundo ficticio es el real. Y los críticos de Broaway refuerzan tal ficción, ensalzando a falsos mitos y demonizando a quienes realizan su labor con autenticidad. No, el aspecto moral, ético del asunto es muy importante. Por ejemplo, debería ser inadmisible, intelectual, legal, moralmente, que un partido desarrolle un programa que no es el suyo; y resulta impresentable que el partido de la oposición critique al otro partido porque hace lo que él mismo pretende hacer. Si ambos creyeran en lo que hacen, ni habría este consenso viciado, con apariencia de enfrentamiento de lavadero, y habría un debata transparente sobre las soluciones verdaderas. Pero dentro de una ficción, es imposible encontrar fórmulas que no sean ficticias. Dentro de una ficción sólo cabe desarrollar servilmente el guión que nos han dado.

El misántropo se siente cansado.

-Pero ni tú ni yo resolveremos nada -finaliza-. En estas democracias el hombre es lo último. El hombre es para el trabajo, la democracia es para las grandes corporaciones. Pero curiosamente la sociedad no es para el hombre, sino para sus minoritarios privilegiados.

 

 

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CATECISMO IGLESIA CATÓLICA 2416 Los animales son criaturas de Dios, que los rodea de su solicitud providencial (cf Mt 6, 16). Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria (cf Dn 3, 57-58). También los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís o san Felipe Neri. 2418 Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos.

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